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A Rúa se sigue acordando de Almendralejo

El alcalde de A Rúa, Luis Fernández Gudiña y José García Lobato en una visita al municipio gallego. Foto cedida

En la temporada 1996/97, cuando el extinto C.F. Extremadura ascendió a primera división, comenzó a fraguarse el hermanamiento entre la ciudad gallega de A Rúa (Ourense) y Almendralejo. No fue hasta 2002 cuando ese hermanamiento se hizo efectivo, ratificándose en años posteriores. Hoy, dos décadas después de iniciarse la historia, A Rúa se sigue acordando de la capital de Tierra de Barros, otorgándole un lugar de honor en su “Festa do Codillo”, que se celebra a finales de enero, el sábado día 26.

Hasta allí se desplazará una delegación consistorial, para responder a esta invitación anual y puntual. La tradicional fiesta gastronómica, que se puso en marcha hace doce años, congrega a toda la sociedad ruesa, con una nutrida representación de emigrantes, que hacen coincidir su regreso a la ciudad, que los vio nacer, con el evento; y se rinde homenaje a personas del municipio que han destacado en el ámbito social, cultural, deportivo o académico.

En esta ocasión, esta distinción también está relacionada, en parte, con Almendralejo. Pues será para la persona encargada, en su día, de mantener perfecto el césped del campo donde preparaba la pretemporada el equipo almendralejense. Se trata de Vicente Solarat Maceda, exconcejal, y padre del ex alcalde (y uno de los artífices del hermanamiento), José Vicente Solarat López, quien ejerce en su tierra, además, de Cónsul de Almendralejo.

El homenajeado trabajó como jefe de la estación de Renfe de A Rúa. Tras su jubilación se dedicó a ayudar en el campo de fútbol ‘O Aguillón’ para dejarlo como una alfombra para los jugadores. Una tarea silenciosa, pero necesaria.

A este homenaje y a la fiesta podrán asistir desde Almendralejo una expedición institucional, tras invitar el alcalde de A Rúa, Luis Fernández Gudiña, a su homólogo, José García Lobato. Allí se podrán degustar tanto los vinos de Valdeorras, como los de Ribera del Guadiana. A Rúa también tiene un lugar destacado en ferias locales como el Salón del Vino y la Aceituna. En ambas localidades una señal a la entrada recuerda la distancia que les separa, 625 kilómetros.

Otros hermanamientos
El fútbol sirvió en esta ocasión para unir a dos ciudades. Y el patrón de Almendralejo, San Roque, para hacerlo con la ciudad italiana con la que se está trabajando en estos momentos, Ceprano, a pocos kilómetros de Roma y con unos 9.000 habitantes. Las visitas durante el pasado año fueron fluidas, incluso por parte de la comunidad educativa quien propició un numeroso y fructífero intercambio.

También Almendralejo está hermanado con el municipio alemán de Neckartailfingen, en este caso, a través de su folclore y de la asociación cultural Tierra de Barros. Aunque el concejal, Carlos González Jariego, ha negado que este hermanamiento llegara a rubricarse. Aún así la prensa local del momento sí se hizo eco de este hecho, el 6 de agosto de 2007, cuando tuvo lugar un acto protocolario. Incluso los germanos pueden presumir de tener su nombre en una calle próxima al polideportivo Tomás de la Hera. La relación entre las ciudades surgió en 1978 a través de las dos agrupaciones folclóricas, Tierra de Barros y Volkztansgrupe.