Inicio Actualidad Antiguos alumnos del colegio menor Santa Ana piden una placa de reconocimiento

Antiguos alumnos del colegio menor Santa Ana piden una placa de reconocimiento

Algunos de los alumnos del colegio menor Santa Ana que hoy se han reunido en el Ayuntamiento. Foto: ©Almendralejoaldía

Corrían los años 1967 y 1968 cuando aún sin haber llegado a la adolescencia, grupos de chicos y chicas con apenas 10 años, llegaban hasta el colegio menor Santa Ana para cursar el Bachillerato y, si se daba bien, seguir con Magisterio. Más de diez años pasaron muchos de ellos en Almendralejo, una ciudad que medio siglo después recuerdan con nostalgia y orgullo.

Se trata de una veintena de hombres y mujeres, antiguos alumnos de lo que hoy se ha convertido en el CEU Santa Ana, que se reúnen dos veces al año, y hoy tocaba visita a la ciudad en la que recuerdan su primer beso. En esta ruta han recalado en el Ayuntamiento, para reunirse con el alcalde, José María Ramírez, y solicitarle una placa que reconozca la labor de su centro educativo de entonces y, un poquito, recuerde su estancia de dos lustros en la capital de Tierra de Barros.

Un reconocimiento que tienen claro que se ubique en el parque de la Piedad, porque era lo primero que se encontraban cuando salían al bajar la calle. Así lo recuerdan tres de ellos, José Iglesias, de Villalba afincado en Madrid; Francisco Trinidad, de La Zarza; y José Luis Rodríguez, de Santa Marta.

Tres localidades vecinas, ahora muy cercanas, a las que se puede ir y venir en pocos minutos en el día. Antes no era así. Iglesias recuerda que en la década de los sesenta sólo había un autobús a la semana hasta Villalba, y que la mayoría de las personas no disponían de coche. Por lo que sus padres lo visitaban una vez al mes. Así creció y aprendió.

También les sirvió para abrir la mente. “Cuando llegué no quería practicar voleyball porque era para mí un deporte de “maricones”, y terminé jugando en primera división”, admite José Luis Rodríguez. José Iglesias se ha asentado como poeta y prologó el último libro del almendralejenses Chema Lorite, “43 agostos”.

Todos ellos estudiaron gracias a las becas que otorgaba el régimen franquista, las becas Pío. Y consiguieron acceder al conocimiento y a estudios universitarios que le abrieron las puertas laborales.

50 años después de todos esos recuerdos en los que los compañeros se convierten en familia y el colegio en el hogar, se siguen reuniendo dos veces al año, una en la celebración del día del centro en Santa Ana, y otra por Navidad. Además las nuevas tecnologías les ha permitido seguir aún más en contacto y charlan por un grupo de WhatsApp en el que están más de 60 personas.

Hoy, después de desayunar, han visitado el Palacio de Monsalud, la parroquia de la Purificación y Huerta Montero, para terminar el día de convivencia con una comida.