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Comidas memorables

Nos encanta comer, probar cosas diferentes, raras y exóticas. Buscar el puesto callejero más abarrotado y ponernos a la cola. Leer reseñas de restaurantes en la Lonely o Trip Advisor que capturen nuestra atención y experimentarlas en persona.

La parte culinaria en nuestros viajes es muy importante y siempre marca la diferencia entre países que nos gustan y países que nos enganchan.

Voy a hacer una serie de posts contándoos nuestras experiencias gastronómicas a lo largo del camino.

Gran Bretaña nos encanta tras haber estado allí en múltiples ocasiones. Pueblos atemporales, escenario de cuentos de Poe y novelas de Agatha Christie.

Palacios y mansiones increíbles donde imaginas con envidia como se desarrollaba la vida de los más pudientes. Antiguos trenes de vapor surcando parajes que parecen decorados de pelis clásicas  mientras en la inmensa telaraña de canales de la isla, viejos barcos de transporte, hoy se solazan bajo los ocasionales rayos de sol.

Pues si a ello le sumas un afternoon tea en un salón de té o en la cafetería de uno de sus majestuosos palacios, ya tienes una experiencia mágica. El afternoon tea se toma como sustituto de la comida, porque es muy contundente. La carta de tés suele ser impresionante, se pueden encontrar mil y una variedades de distintas partes del globo.

El té viene acompañado por varios tipos de sandwiches, pequeños, sabrosos y deliciosos. El British por excelencia, es el de pepino, pero también los hay de salmón, queso, pavo, etcétera. La parte salada a veces es acompañada por algún pastel de carne, como el Sepherds-pie o el Kidney-pie.

Después viene la parte dulce. Una selección de pastelillos, acompañada por varias tartas diferentes.

Y la guinda del pastel: los SCONES, que son pequeños panecillos con un toque dulce. Pueden tener pasas o arándanos.

Recién hechos y una vez abiertos les añadimos una buena capa de clotted-cream y mermelada casera. Esta crema es una nata muy espesa, pero sin llegar a mantequilla y bastante menos dulce que la nata. Cuando añades una copa de champán al final, lo llaman High tea. Los precios varían desde 16 euros por persona hasta los 60-70 por un High tea en un hotel de lujo.

 

BÉLGICA Y PAÍSES BAJOS

Las patatas fritas son el plato nacional, acompañadas por una de sus múltiples cervezas, gran parte de ellas artesanales. El “pescaíto frito” también está bueno.

Los wafles o gofres son omnipresentes. Los encuentras en cualquier sitio y a precios muy diferentes. Están deliciosos.Desde los dos euros hasta los ocho o nueve en lugares más exclusivos.

Quesos en Gouda.

La tarta de manzana servida con una bola de helado y nata es sensacional.

En ’s-Hertogenbosch, el pueblo del Bosco y hogar de su Jardín de las Delicias, hay que probar las Bossche Bollen, en la pastelería Jan de Groot. Unas bombas de chocolate rellenas de nata memorables.

En Broek in Waterland, comiendo crepes en De Witte Swaen por segunda vez. Nos gustó más la primera.

En las Islas Texel pasamos un día maravilloso, recorriendo en bici paisajes espectaculares y playas vírgenes, acabando en una fábrica de helados artesanales y biológicos.