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Cómo nos afecta el estrés (Parte II)

¿Por qué enfermamos cuando estamos sometidos a estrés? Cuando nuestro cuerpo se siente amenazado responde biológicamente mediante la respuesta de lucha/huida (se activa el eje hipotálamo-hipofisario) segregando una serie de hormonas, especialmente el cortisol. Éste llega a todos nuestros tejidos provocando unos cambios fisiológicos en nuestro organismo para facilitar dicha respuesta. Estos cambios son los siguientes:
 Respuesta del sistema músculo-esquelético, con tensión muscular que permite la lucha o huida.
 Respuesta del sistema cardiorespiratorio: el corazón late más deprisa, llevando más sangre al cerebro y los músculos, la respiración se acelera.
 Respuesta del aparato digestivo. La digestión se detiene para no utilizar la energía que se necesita en otro lugar del cuerpo, como los músculos.
 Inhibición del sistema inmunitario, esto ocurre para poder suspender actividades y así utilizar la máxima energía posible en la lucha o huida.

Todo esto puede favorecer una respuesta apropiada ante una amenaza, pero si dura demasiado o es excesivamente frecuente, acabará creando problemas físicos, entre ellos los siguientes:
Dolores de cabeza por tensión muscular, dolor de espalda, hombros y cuello, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, insomnio.
Hipertensión, problemas cardíacos, migrañas.
Colitis, úlceras, dolor abdominal, enfermedad de Crohn, síndrome del intestino irritable, diarrea, estreñimiento.
-La disfunción del sistema inmunitario puede dar lugar a infecciones y jugar un papel importante en el asma, alergias, y otras enfermedades respiratorias, o autoinmunes como artritis reumatoide, lupus, etc.

Y, ¿cómo podemos enfrentarnos al estrés diario?

Para poder manejar adecuadamente el estrés es importante utilizar un pensamiento realista y constructivo. Y conocer cómo nuestros pensamientos influyen en nuestras emociones.

Es conveniente tratar de manejar el ambiente de manera apropiada, intentado que los sucesos estresantes de nuestras vidas sean los menos posibles. Para ello podemos tener en cuenta algunas pautas:
-Llevar una vida organizada: planear horarios, llevar agendas, etc., de modo que estemos preparados para afrontar las demandas del día.
-Ver los sucesos estresantes como problemas a resolver y no como amenazas.
-Utilizar técnicas de relajación, mindfulness, meditación, yoga, tai-chi, masajes, música tranquila, baños relajantes, etc.
-Practicar algún tipo de ejercicio, dedicar unos 20 minutos al día a uno mismo, a alguna afición.
-Prohibirnos preocuparnos al ir a la cama. Dejar las preocupaciones para el día siguiente, la noche es para dormir. Para lograrlo, piensa al acostarte: “Hora de dormir,
queda prohibido preocuparse, ya me preocuparé mañana”.
-Sé consciente de qué cosas te estresan y en qué momento estás bajo estrés. Es importante hacer una pausa para analizar qué está pasando y pensar en soluciones. De esta manera podremos escuchar mejor las señales de nuestro cuerpo.
-Una alimentación saludable sería el aliado perfecto, reduciendo los azúcares, grasas y proteínas junto con estimulantes como el café o bebidas carbonatadas, intentar masticar por lo menos 20 veces por bocado.

Podemos usar algunas hierbas en infusiones como:
-espino blanco, melisa, pasiflora con función ansiolítica y relajante.
-valeriana, ayuda a los dolores de cabeza relacionados con el estrés.

Y algunos aceites esenciales como los de lavanda y manzanilla.

También nos puede ayudar ser conscientes de vivir el presente. Por eso, voy a terminar con dos frases del libro de Eckhart Tolle, El poder del Ahora:
Si tu aquí y ahora te resulta intolerable y te hace desgraciado, tienes tres opciones: retirarte de la situación, cambiarla o aceptarla totalmente”.
Simplemente, sé y disfruta siendo. Si estás presente no tienes ninguna necesidad de esperar”.