Coronada Díaz Tortonda

El viernes se conmemoró el Día Mundial del Docente. Con casi 40 años de experiencia educativa y directiva a sus espaldas, la visión de Coronada Díaz Tortonda (20 de agosto, 1956) sobre esta profesión se podría resumir en una frase que, asegura, dice siempre: “Hay maestros buenos y muy buenos”. Con ese talante se ha enfrentado siempre al día a día de un colegio, primero Santa Ana y después Ruta de la Plata, del que se está despidiendo poco a poco. Éste es el primer año que no ejercerá como directora, ha pasado el testigo a María Victoria Ramírez, aunque “la ayudaré en todo lo que me pida”. Después de 39 años se ha prejubilado, y las horas que pasa en el centro se han reducido considerablemente. “Los viernes los tengo libres”, nos comenta cuando ajustamos una fecha para la entrevista.

Natural de Villafranca de los Barros, siempre ha vivido en este municipio, aunque se ha desplazado diariamente a Almendralejo para ejercer su labor como docente que inició de la mano de Mariano Fernández-Daza, quien confió en ella.

-¿Cómo termina (o empieza) aquí?
-Estudié la carrera en Santa Ana y terminé en julio de 1978. Don Mariano Fernández-Daza me llamó porque había hecho un curso de bibliotecas, para trabajar en la biblioteca. Dudé pero finalmente me decidí. Estuve dos años que fueron fundamentales en mi vida. Aprendí muchísimo con Don Mariano y José Ángel Calero. Tenía pensado prepararme las oposiciones, pero en 1981 surgió una vacante en Primaria, y Don Mariano me la ofreció. Yo tenía novio, me quería casar… así que acepté. Y lo compaginé con la biblioteca.

-¿Con qué curso comenzó?
-Con cuarto de la Escuela Hogar. Era un curso fuerte, pero muy cariñoso. A todos los alumnos los tengo de amigos en Facebook.

-¿Cuándo la nombraron directora?
-Siempre estuve con cuarto o quinto. Yo era una persona con muchas inquietudes y pertenecía al consejo escolar, al económico… En el 86-87 me propone ser directora. Estuve llorando tres días, de miedo. Yo decía que no sabía mandar. Pero me ayudaron mucho José Luis Mesías, José Ángel Calero, Juan Pablo Almendro y Pepe Bueno. Me animaban y decían que sí valía. Tuve que decir que sí. Don Mariano me convenció, y ahora, con el tiempo, no me arrepiento.

“A las misiones me gustaría ir más tiempo, de marzo a Navidad”

-Fue directora antes de los 30, y desde entonces ¿nunca lo ha dejado?
-Nunca. Primero toda la EGB, y a partir de los 90, cuando se dividió Primaria y Secundaria, en Primaria, tal y como lo estamos haciendo ahora. Empecé con 25 horas y la dirección. Poco a poco la Administración nos ha ido dando horas… Han pasado tantas leyes y ha habido muchos cambios. Nunca he presentado la dimisión porque no he querido. Haces de la dirección tu profesión.

-El estar durante este tiempo prejubilada, viendo al centro pero con más tiempo libre, ¿puede ser una manera de no despegarse de golpe de todo esto?
-Sí. Es una manera de estar más relajada, pero no pierdes el contacto ni con los compañeros ni con los alumnos. Lo voy asimilando bien, aunque me cuesta acostumbrarme a no trabajar.

Misiones
-¿Qué hace en su tiempo libre?
-Lo dedico  mi “ser religioso”. Colaboro en las catequesis de Villafranca, en la parroquia… y estoy muy ligada a las misiones. Hace 17 años voy todos los veranos a la Amazonia Peruana a ver las cuentas, necesidades, a los niños de la Escuela Hogar que tenemos allí. Espero en un futuro irme más tiempo.

Casualmente hablando de esto suena la puerta. Es el Padre Antonio San Juan, de los claretianos, a quien le pide que no se vaya sin avisarla. El Padre Antonio es el sacerdote del colegio.

-Decía que quiere irse más tiempo a las misiones…
-Yo me siento allí muy a gusto. Me hicieron hija predilecta y me quieren mucho. Allí también llevo donativos de personas o entidades de aquí y lo repartimos a las familias que realmente están necesitadas. No se lo damos de golpe, sino poco a poco. También llevamos lo recaudado en las migas solidarias y las verbenas.

Coro Díaz en el despacho de dirección del Ruta de la Plata

-¿Le veremos viviendo en Perú en los próximos años?
-Me gustaría ir más tiempo de mes y medio. Por ejemplo de marzo a Navidad. Pero sin perder el contacto con mi familia aquí. Allí hacemos falta gente como nosotros. La educación es deficitaria, porque los maestros están mal pagados, no tienen ilusión. Pero llegas y ves las ganas que tienen de aprender, y te ilusionas.

-Volviendo a la educación, ¿se acuerda de todos los alumnos?
-De muchos, tengo una memoria visual privilegiada. Y de los padres, que son amigos. Yo le dije a Don Mariano que el día que yo tuviera un enfado con algún compañero o un padre, lo dejaba. Hemos tenido discusiones, pero siempre lo hemos arreglado tomando un café.

De Santa Ana al Ruta
-¿Cómo vivió el paso de Santa Ana al Ruta?
-El paso fue duro, para mí. Yo tenía 48 años, la vida casi hecha. Me había quedado viuda hacía poco.

-¿Lo veían venir?
-En otra época lo hubiera visto venir. En esa época no. Pero es verdad que las cuentas no cuadraban, había que hacer una obra. Para mí fue un choque tremendo. Pero reaccionamos bien. Estábamos dentro de la CC (centros concertados), y teníamos relación con algún colegio que se había convertido en cooperativa. Pero nos daba miedo. Mi compañero José Cuesta y yo estábamos en Madrid de excursión cuando nos dan la noticia. Fue colgar un teléfono y levantar el otro. Fue duro, pero aquí estamos. Me acuerdo mucho de Santa Ana.

-¿Cómo fue el primer día cuando llegaron aquí, al centro nuevo?
-Vino el alcalde, José María Ramírez, quien nos ayudó mucho. Ese día creo que hasta lloramos. Hubo una comida. Pero cuando nos quedamos solos vimos que era verdad. Ahora creo que funcionamos bien, estamos unidos y trabajamos mucho.

“La concertada es una opción que los padres eligen. Si está en horas bajas es por parte de la Administración”

-En cuanto a la concertada, ¿cree que vive sus horas bajas?
-Nosotros no nos metemos con nadie. Es una opción que está ahí y los padres eligen una u otra. Si está en horas bajas es por parte de la Administración. Aunque nosotros les salimos más baratos. Con el dinero que te dan, que no digo que sea poco o mucho, tiene que entrar todo lo que gastes, lo asumimos todo. Con los otros directores de los colegios nos llevamos muy bien, no diferenciamos entre pública o concertada. A lo mejor se piensa que nosotros aquí adoctrinamos, y aquí tenemos hijos y nietos de los cuatro partidos políticos principales. Hay la misma diversidad que en la pública. Igual en la religión, si algún alumno no quiere, le damos la clase de Valores. No hay ninguna diferencia. Ahí estamos luchando.

-Este año, los dos colegios concertados de la ciudad han tenido menos solicitudes que otros años. Con esto, ¿cree necesario un nuevo colegio en Almendralejo?
-Yo no creo que sea necesario. Cuando se solicitó quizá sí. Pero ahora no. Imagino que habrán estudiado cuántos niños han nacido en Almendralejo en los diez años sucesivos. Ahora hay falta de alumnado.

Cambios
-¿Qué legado deja al colegio?
-Don Mariano me dijo tres palabras: trabajo, trabajo y trabajo. Me voy con la conciencia tranquilísima de que he trabajado todas las horas que me ha permitido mi salud y mi familia. No he tenido mala relación con nadie. Me voy muy contenta porque mis padres, mis alumnos y mis compañeros me quieren mucho.

-¿Han cambiado mucho los alumnos?
-Sí, un poquito. Antes era otra manera de educar. Hemos tenido unos años un poquito laxo, donde los padres eran más permisivos y nada era importante. La gente joven de ahora se está dando cuenta de que hay que coger el toro por los cuernos e intenta cambiar las cosas a mejor. También la sociedad tiene muchas cosas que ofrecer. Antes estudiabas toda la tarde porque no tenías nada que hacer, ahora hay multitud de escuelas.

“He pasado por seis leyes de Educación. Una no nos dio tiempo ni a aplicarla. Hicimos un curso y se acabó la ley”

-¿Es necesario un pacto por la educación?
-Hombre, por dios. Por supuesto. He pasado por seis leyes de Educación. Una no nos dio tiempo ni a aplicarla. Hicimos un curso y se acabó la ley. Eso no favorece a nadie. Aparte de un gasto económico.

-¿Ha cambiado la forma de enseñar y de aprender?
-Ahora está toda la información a golpe de un click. Debemos formar a alumnos más competitivos. Ellos saben más que nosotros. Nuestra labor es enseñarles a manejar esa información. En ese sentido yo tengo una mentalidad muy “progre”. Ahora lo tenemos todo hecho.

-¿Cómo le gustaría que la recuerden sus alumnos?
-Con cariño. Ser maestra es una vocación preciosa. Nadie podría dar clases si no le gustase. Siempre digo que hay maestros buenos o muy buenos. Esto es difícil.