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De ruta por Belén

Antes de dar carpetazo a las fiestas, en estos días es una ruta obligada la de los belenes artísticos de la ciudad. Cada año son más ciudadanos los que se animan a abrir sus casas o locales donde colocan y cuida al mínimo detalles sus piezas belenísticas. Pero destacan dos por el número de piezas y la originalidad de los mismos, es el caso del de la hermandad de La Merced, y cómo no, el de San Félix, ubicado en el Palacio del Vino y la Aceituna.

El primero se encuentra en la casa de la hermandad, en la calle Buen Pastor. Está compuesto por diferentes espacios. El más llamativo por tamaño se halla a la derecha. Cuenta con más de medio millar de piezas, que van ampliando casi día a día; y numerosos detalles, como que el pesebre, donde nació Jesús, es la fachada de la casa de la hermandad. La luz no es fija, sino que va pasando por los estados del día, desde el amanecer a la noche. Hay pequeños gatos, un huerto, no pueden faltar animales y el río. Todo muy cuidado.

De frente un nacimiento rodeado de tapones de plástico, en honor a Pablo. Junto a él otro de Playmobils; y finalmente una veintena de pequeños nacimientos, algunos en miniatura, o con la peculiaridad de haber sido pintados con la boca. También hay uno que data del año 1950. Todos cedidos para la ocasión por los hermanos.

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La entrada es gratuita y quienes estén interesados en visitarlo pueden hacerlo en horario de 18 a 21 horas por las tardes; y los días festivos también por las mañanas en horario de 11 a 14 horas.

Cabe recordar que otra de las actividades que ha llevado a cabo la hermandad de La Merced en Navidad ha sido la caravana solidaria. En ella han recaudado casi dos mil kilos de alimentos que entregarán a Cáritas Interparroquial.

Belén de San Félix

A lo largo de las fiestas recibe numerosas visitas al encontrarse junto a las atracciones y la pista del hielo. El año pasado 40.000, según el alcalde José García Lobato. Es el belén artístico de José María San Félix. Ocupa todo un pabellón del recinto, dos mil metros cuadrados, y tiene más de cinco mil piezas. No está en alto, ni sobre mesas o tablones. A la altura del suelo se levanta una especie de gran urbe rocosa, desfiladeros, con multitud de tiendas, con nombres reconocibles, guiños a Extremadura, animales (algunos incluso vivos como gallinas y pájaros), ríos, arcos… y un sinfín de figuras que incluso algunas se escapan a la vista. Un montaje que lleva más de dos semanas de trabajo.

Es el segundo año consecutivo que este artista y pintor almendralejense expone en Almendralejo, lo ha hecho con anterioridad en Mérida.

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