Dos mujeres en la sede de Cáritas esta mañana atendidas por los voluntarios

Aún así, en estas fechas, precisan de alimentos navideños para repartir a las 150 familias que aún atienden

En apenas quince minutos que tardamos en hacer algunas fotos para ilustrar la noticia, el goteo de personas es constante en la sede de Cáritas, de la calle 1º de mayo. Personas locales y de otras nacionalidades. A pesar de que el número de familias ha descendido con respecto a otros años, siguen siendo alrededor de 150 a las que se presta ayuda. Fundamentalmente en comida, pero también en el pago del alquiler, luz y agua.

Adolfo Nieto, presidente de Cáritas, ha señalado que el hecho de que Junta y Ayuntamiento se hagan cargo de estas facturas, mediante las ayudas a mínimos vitales, supone un ahorro de 600 euros semanales a la asociación local. Pero las fechas navideñas mandan, y sí piden que la ciudadanía se vuelque en las diferentes recogidas de alimentos, principalmente con productos navideños como turrones o polvorones. “Todos necesitamos que se nos endulce la boca”, ha bromeado.

Los alimentos no perecederos también son necesarios para seguir ayudando a las familias que, divididas en dos grupos, se acercan cada quince días a recoger su bolsa. Nieto señala que no se le entrega comida a ninguna familia sin que presente el informe correspondiente emitido por los servicios sociales del Ayuntamiento, en el que se manifiesta la necesidad. Por tanto, la mayoría de temporeros que no están de forma legal no pueden optar a esta ayuda. “Entre finales de julio y ahora el número de personas de otras nacionalidades que nos pide ayuda aumenta, pero no como otros años”, ha comentado.

Las familias que necesitan de Cáritas son en su mayoría locales, algunas nuevas, entre ocho y nueve, y otras que han ido en años anteriores han dejado de hacerlo. “Antes era un agobio, porque te decían que lo necesitaban para ese mismo día”, ha reconocido Nieto.

Almacén de alimentos de Cáritas donde se preparan las bolsas

En cuanto a la ropa que recoge Cáritas, Adolfo Nieto ha señalado que aquella que no tiene salida, como los trajes y vestidos, se envían a Badajoz, a un centro de reciclado de monjas. Y las mantas que otros años han sido muy reclamadas por los temporeros, este año ha bajado la demanda, aunque siguen necesitando de ellas y de sábanas. “Si otros años repartíamos alrededor de un centenar, este año no ha llegado a diez”. Una situación que se ha podido deber a las altas temperaturas hasta bien entrado el otoño, pero que con la llegada del frío, vuelven a ser necesarias. Lo que más reparten sigue siendo pantalones vaqueros, sudaderas, jerseys, abrigos y chandals.

Otros servicios

Cáritas no sólo atiende a personas que necesitan alimentos o el pago de alguna factura, también tiene duchas a las que, una vez en semana, acuden las personas que no tienen dónde asearse a diario. Unas diez personas, casi todas de nacionalidad rumana, hacen uso de los aseos los jueves, y a muchos de ellos además se les viste por completo.

Adolfo Nieto ha querido acallar los rumores de personas que tiran la comida que se les ofrece, desmintiendo algunas fotografías publicadas en redes sociales, puesto que, según ha comentado, pertenecían a otras localidades. “Sólo tenemos constancia de una familia que ha vendido a otra la comida que les hemos dado, y lo estamos investigando”, ha apuntado. También ha aclarado que ellos no reciben comida del Banco de Alimentos, sino del Fondo Europeo de Garantía Agraria.