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Donaciones (y regalos)

Hace poco leí la siguiente afirmación: “el altruismo nos ayuda a luchar contra el dolor“; esto no deja de ser una versión remasterizada de otra frase que aparece ya en el Nuevo Testamento: “hay más alegría en dar que en recibir“. Aprovechando que la Navidad es un tiempo propicio para compartir, vamos a explicar una herramienta legal que da cobertura jurídica a estos propósitos, bien porque hacemos de ellos un estilo de vida (un compromiso con una ONG), bien por algún otro motivo puntual que nos anima a ser generosos (por ejemplo, un regalo de boda).

El profesor Castán Tobeñas define la donación “como el acto por el que una persona, con ánimo de liberalidad, se empobrece en una fracción de su patrimonio, en provecho de otra persona que se enriquece con ella”. Como se puede observar, este negocio jurídico exige un ánimo (ser generoso o altruista) y una acción (entrega de patrimonio). Sobre esta base existen muchas categorías de donaciones según sus particularidades pero queremos destacar los siguientes:

1. Entre vivos (inter vivos) o por causa de muerte (mortis causa). Las primeras son las que se producen entre personas vivas, y las segundas son las que tienen efecto a la muerte de quien hace la donación. La diferencia es importante porque las primeras se rigen por las reglas de la donación, pero las segundas se rigen por las reglas (y los límites) de la sucesión testamentaria.

2. De bienes muebles (Ej.: una joya) o inmuebles (Ej.: una casa). Esta distinción es importante a efectos de forma de hacerse, pues mientras la donación de bienes inmuebles tiene que hacerse obligatoriamente por escrito y ante notario, la donación de bienes muebles se puede hacer verbalmente siempre y cuando se entregue a la vez la cosa que se dona.

3. Modales. En ocasiones la donación no es pura si viene acompañada de una obligación (por ejemplo, pagar una deuda del donante); esto quiere decir que quien la acepta tiene que cumplir esa carga, si no se cumple se podría exigir la anulación. Eso sí, la imposición a la que se obliga nunca puede tener un valor superior al de lo que se se recibe en donación.

4. Donación con cláusula de reversión. Es frecuente también incluir una condición o alguna causa por la que se tenga que devolver lo recibido. Por ejemplo, si donas un local para la sede de una ONG y luego se destina a otros fines, se podría solicitar su devolución si existe esta cláusula. Este tipo de cláusulas se puede hacer valer tanto para el donante como para sus herederos a futuro.

Como norma general las donaciones son irrevocables, pero existen excepciones en el Código Civil. Podemos destacar tres supuestos en los que el donante puede solicitar dejar sin efecto la donación: quien dona no teniendo hijos puede revocar una donación cuando existe supervivencia o superveniencia de hijos; por causa de ingratitud del donatario; o por no cumplir las condiciones impuestas con una donación.

Cerramos estas nociones sobre la donación con un apunte tributario. La generosidad también paga impuestos; concretamente, un impuesto autonómico que deberán asumir quienes se benefician. Esta obligación está atenuada porque existen reducciones que se pueden aplicar a la base imponible y que disminuyen el importe final a pagar (por ejemplo, para personas con discapacidad, para emprendedores, en explotaciones agrarias y otras muchas). Eso sí, por poco que sea el importe, cualquiera que reciba una donación (o un regalo) está obligado a presentar la liquidación del impuesto pues, de lo contrario, puede ser sancionado.