Inicio Ocio y Cultura El décimo que no se compró, pero que sí tocó

El décimo que no se compró, pero que sí tocó

“Me va a tocar la Lotería este año”. “¿Has comprado?”. “No”. “¡Entonces, cómo!”. Esto podría ser una breve conversación coloquial que en algunas ocasiones hemos protagonizado o escuchado cuando va llegando el día de la Lotería de Navidad, el 22 de diciembre. La última expresión podría tener una respuesta. No es tan improbable que toque aún creyendo que no llevas ningún décimo. Es un día mágico, y de ello sabe bien Julián Mateos.

A este almendralejense, que ha ejercido en la hostelería a lo largo de toda su vida, le tocó el segundo premio hace dos años con el número 4.536. No sabía que lo llevaba. De hecho, la noche antes del sorteo su amigo Alonso le llamó para decirle que tenía un décimo guardado para él y éste le volvió a decir que no lo quería. Sin embargo, a pesar de la negativa, se lo guardó.

La historia que cuenta Julián arranca muchos años antes. Cuando regentaba el complejo Las Rocas. Eran años buenos y gastaba alrededor de 600 euros en Lotería de Navidad. Décimos que se intercambiaban entre casi medio centenar de amigos. “La Lotería no se puede regalar, sino no toca”, advierte Julián. Poco a poco este grupo numeroso se redujo a cuatro. Que durante años, llegada la fecha, se daban unos a otros décimos que había adquirido aquí y allí.

Hasta que llegó el 2016. Un año agridulce para Julián, quien decidió no participar en la tradición instaurada con sus amigos. Sin embargo Alonso pensó que un bache no podía ser la causa de que, si tocaba, su amigo no se hiciera con ese pellizco. Así que le compró el número en verano en Fuengirola y lo guardó. La noche antes se telefonearon, pero tanto Julián como su mujer volvieron a decir que no a participar. “Aquí está guardado para ti”, sentenció la esposa de Alonso antes de colgar.

Dicho y hecho. “Al día siguiente íbamos en el coche y nos llamó otra vez para decirnos que nos había tocado el segundo premio”, relata hoy, aún emocionado, Julián cuando recuerda lo sucedido. Algo más de 100.000 euros que le han permitido tener una jubilación aún más acomodada. “Y para regalar a mis nietos”, añade el afortunado. Una historia que puede elevarse a anuncio de esos que, inevitablemente, nos sobrecoge el corazón. Situaciones que creemos que no se van a dar nunca, pero sí suceden gracias a la magia de la Navidad.

Desde entonces Julián ha seguido comprando Lotería de Navidad con estos tres amigos, entre los que se encuentra su talismán, Alonso. “Me gustaría que me tocara otra vez, pero para devolverle lo que él hizo por mí”, manifiesta Mateos. Poco importa en este caso las recomendaciones de organismos de consumidores a la hora de comprar Lotería. La buena fe entre ellos, y la generosidad está por encima de todo.

Puede que la suerte ande mañana por Almendralejo. La ciudad siempre es tocada por la varita del dinero en este día, aunque sea un quinto premio, que sabe a primero. Como el año pasado. El número 18.065 se dejó ver temprano, y había sido vendido en la administración Tres Cintas, una de las más jóvenes de la ciudad.

En apenas unas horas ya no se podrán comprar más boletos para el sorteo. Cada uno que apriete el suyo con fuerza porque, a lo mejor, mañana tenemos que contar otra historia de anuncio. Ojalá. Suerte.