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El pregón de Semana Santa pone en valor el papel de la mujer en las hermandades

Manuel Martínez Zamora el pasado viernes durante el pregón. Foto: ©Almendralejoaldía

Con gran responsabilidad, pero con entusiasmo y humildad afrontó Manuel Martínez Zamora el pregón de Semana Santa, que ofreció el pasado viernes por la noche en la iglesia de San Antonio, ante un templo lleno de hermanos cofrades, familiares, amigos, fieles y autoridades. Un pregón cargado de sentimientos y plagado de recuerdos que quiso arrancar con un guiño a la hermandad a la que pertenece, la Hermandad de Penitencia del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y la Santa Vera Cruz.

Entrelazó historias del pasado con emociones presentes, agradecimientos, reconocimientos, peticiones y oraciones cuyo hilo conductor fue cada uno de los días de Semana Sant, desde el Domingo de Ramos, y de las hermandades y pasos de la ciudad, hasta el Domingo de Resurrección.

Martínez, tras reconocer sus dudas sobre la aceptación para ser el pregonero, dedicó su intervención a todos los almendralejenses “que cada Semana Santa ciñen al cuello su medalla y salen a la calle con su Hermandad”. Al finalizar también a su mujer. Un texto con constantes recuerdos de infancia y de momentos vividos como cristiano en estos días. Comparó escenas del Domingo de Ramos cuando era niño, y muy similar la ocurrida al ser padre. Habló de sus días en Olivares (Sevilla) donde pasaba los días de Pasión. Sin embargo desveló que actualmente no concibe estos días fuera de Almendralejo.

“En mis recuerdos están las oraciones en familia, los velones de la mesilla, la visita a los titulares con el traje de las ocasiones, las torrijas, las espinacas con garbanzos de mi madre, y la madrugá de Sevilla”, señaló el pregonero.

“En su labor, muchas veces en la sombra, con su actitud callada y serena, son un pilar fundamental en todos los hogares y en todas las Hermandades”

Hacia la mitad de su exposición, Manuel Martínez quiso poner en valor el papel de la mujer en la Semana Santa. “En su labor muchas veces en la sombra, con su actitud callada y serena, son un pilar fundamental en todos los hogares y en todas las Hermandades”. Pero no solamente habló de sus funciones tradicionales de mantillas, penitentes o nazarenas, sino también de su trabajo como costaleras que cada año “pasean su imagen con ilusión y saber hacer”, subrayó refiriéndose a ellas.

Se dirigió a todos los miembros de las hermandades allí presentes para pedirles que trabajaran por conseguir “caras nuevas”. “Las hermandades debemos hacernos atractivas en especial para los más jóvenes, para que descubran que existe una forma muy especial de entender y vivir la fe”, les pidió.

El pregonero hizo hincapié en el respeto a la Semana Santa de aquellos que no comulgan con la religión cristiana. “A quienes atacan de frente a nuestra religión, que entiendan que estos sentimientos son parte de nuestras vidas, arraigados en lo más profundo de nuestro ser”, aunque considera que es tarea de los creyentes manifestar su fe las 24 horas, a la que denominó “de puertas abiertas”. “Debemos ser misioneros activos, y debemos entender qué Iglesia somos todos”.

“A medida que la Semana Mayor se va acercando, los nervios están a flor de piel, y en no pocas ocasiones surgen discusiones entre hermanos (…) Al final, se impone el espíritu fraterno”

Con inserciones de versículos y citas de la Biblia fue enlazando temas que abría y cerraba con el sonido de una campana. En una noche lluviosa habló de cuándo empieza para ellos la “Semana Mayor” y de todos los preparativos que ordenan meses antes. “A medida que la Semana Mayor se va acercando, los nervios están a flor de piel, y en no pocas ocasiones surgen discusiones entre hermanos por distintos puntos de vista, reproches, reparto de tareas. Al final, se impone el espíritu fraterno, y todos los esfuerzos se encaminan a dar forma a nuestra salida procesional”.

Martínez Zamora tocó temas como la oración, la importancia de ser costalero, y a la escasez de estos en las cofradías. “Cada vez es más difícil completar las cuadrillas y los relevos necesarios para sacar los pasos a la calle”, manifestó.

Reconocimientos
Reconoció también la labor de otras hermandades, como la del Cristo del Amparo y el trabajo constantes de la casa de los Padres Claretianos, en donde participó y colaboró en diferentes actividades y actos benéficos. “Esos son mis cimientos como cristiano y como cofrade, distintos a los de otros hermanos aquí presentes, pero igualmente válidos y legítimos”, señaló. O de la hermandad de Jesús Cautivo, de la que alabó sus 60 años de historia. Y quiso reconocer a dos personas de esta hermandad, Antonio Arias y Joaquín Sánchez-Grande, fallecido a mediados del pasado mes de febrero.

No quiso dejar pasar la ocasión para felicitar a quien posteriormente nombraron Cofrade de Honor, Pedro Nieto. Un galardón que reconoce la “labor de tantos años, ha contribuido a hacer aún más grande e importante la Semana Santa de Almendralejo, tanto al frente de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto, como en su papel como Presidente del Consejo de Hermandades”, subrayó el pregonero sobre el homenajeado.