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El “engaño” de la plaza de abastos

Antonia García, Luis, María Rico y Fermín Frías.

“Nos han engañado, quiero que lo digas. Vinimos aquí de forma temporal, por uno o dos años, y ya llevamos más de cinco”. Son palabras de Antonia García, de la carnicería Daniel, del mercado de Las Mercedes. Pero se puede decir que es el sentir general de la mayoría de los comercios de la plaza de abastos.

Aún recuerdan cómo salieron (“nos echaron”, dicen algunos) del edificio de la plaza situado en el centro. Era agosto de 2012. “No nos dejaron ni pasar la feria, que es una época de muchas ventas, sobre todo para la carne. Tuvimos que hacer el traslado con la calor”, recuerda María, de Frutas Rico. Y cinco años y cinco meses después el edificio de la plaza sigue igual. Muchos han perdido la esperanza de trasladarse porque no creen que sea pronto, y en unos años ya estarán pensando más en la jubilación. “Con 60 ya no me conviene hacer otro traslado”, dicen.

Otros creen que si algún día se plantea la opción de mudarse sería un dilema. Si el mercadillo de los viernes no se cambia, no les conviene. Los días de más ventas son los viernes y los sábados. Sin embargo otros no se lo piensan. Es el caso de Antonia. Es más, asegura que si en un año no hay cambio o expectativas de que sea pronto, tendrá que cerrar la carnicería. Cuenta que las ventas se han reducido en un 50 por ciento con respecto a lo que despachaba en la antigua plaza. Al igual que la plantilla. Antes eran cuatro y ahora son dos. “Aquí no se vende como allí. El goteo del diario no lo tenemos. Y yo no puedo conformarme con vender sólo dos días a la semana”, apunta la joven carnicera. Recuerda que su establecimiento tiene más de cuarenta años, que primero fue de su abuelo y después de su padre. “Han luchado toda su vida por crear una clientela que, con el traslado aquí, se ha perdido”.

La carnicería Daniel ha reducido sus ventas en un 50 por ciento; y la plantilla ha pasado de cuatro a dos trabajadores

De la misma opinión es la frutera María. “Hemos perdido mucha clientela”. Pero confían recuperarla con el cambio. O no. Fermín Frías no lo tiene tan claro y considera que de una forma u otra sería volver a empezar. Sus ventas de pescado congelado se han reducido en un 30 por ciento, calcula. Quien no quiere perder ni a unos ni a otros es Luis. Su puesto de verduras se ubica junto a una de las puertas de entrada. “Yo  intentaría mantener los dos puestos, uno aquí y otro allí”.

Inversiones
Una opción que para muchos sería inviable. Los precios que pagan por los espacios varían, y oscilan entre los 80 y los 250 euros. En la carnicería Daniel recuerdan que justo antes de obligarles a abandonar la plaza habían hecho una inversión de 12.000 euros, “que hemos perdido porque está todo tapiado”. Y en el puesto actual tuvieron que gastar más de seis mil euros para acondicionarlo. “Aquí estamos muy limitados porque yo tengo que estar fuera a las nueve de la noche y los domingos está cerrado. Si se estropea una cámara, hasta el lunes no puedo hacer nada. Hay compañeros que les ha pasado y han tenido que tirar todo el material”, afirma.

La última reunión mantenida con el Ayuntamiento fue en verano. Pero no sacaron nada claro. Ninguno sabe exactamente qué quieren hacer, cómo, cuándo… y esa incertidumbre hace que muchos se agarren a lo que ahora tienen. Aunque las cuentas no salgan todos los meses. Su memoria les hace volver a los buenos tiempos, con sus clientas. Un perfil de mujer, que sale a comprar cada día, y que no tiene o no quiere mover el coche hasta la plaza. Antonia explica que ellos no pueden competir contra grandes superficies, porque no tienen las infraestructuras, ni los medios, ni los horarios.

La medida de abrir la plaza por las tardes estas navidades fue un fracaso. No ha funcionado.

Estas navidades la plaza abrió sus puertas por la tarde, para facilitar las compras de las fiestas. Todos coinciden en que la medida fue un fracaso porque estaban solos. No ha funcionado. Nada se sabe tampoco del anuncio de adaptar el mercado a las nuevas tecnologías. Una página web donde detallar los puestos y los productos del mercado, o pedir la compra on line, se quedaron en un proyecto de intento de renovación.

Fondos europeos
La remodelación del antiguo mercado municipal es una de las actuaciones que el Consistorio quiere desarrollar con fondos europeos, dentro de la estrategia de desarrollo 2014-2020. En un principio se barajó la posibilidad de albergar en él un gran centro comercial, pero se disolvió. La última referencia que el concejal responsable, Carlos González Jariego, hizo sobre este proyecto es un “centro de uso cultural”. En este sentido Antonia García responde que no se puede mezclar la venta con, por ejemplo, sedes de asociaciones o cualquier otro colectivo. Reconoce que el estar todos los puestos juntos hace que se nutran unos de otros. “La ciudadanía no debería permitir que ese edificio se venga abajo y no se le dé uso”, opina.

Según recoge la web de turismo, la plaza del mercado fue construida en 1928 por el maestro de obra Luis Barragán Bote, con un proyecto del arquitecto municipal Francisco Vaca, en estilo neomudéjar. El lugar elegido para su emplazamiento fue una zona de pajares y sileras, de hecho se construyó el edificio sobre la silera de San José y el molino, y bajo su planta se conservaron algunos silos hasta que se cegaron en los años cincuenta”. Incluso aún está sin modificar su texto de hace años, pues se puede leer que en la explanada “se celebra todos los viernes el tradicional mercadillo”.

El mercadillo se trasladó a las traseras del actual mercado de Las Mercedes, aunque en un primer momento también se estudió la posibilidad de llevarlo al recinto ferial. Un hecho que Fermín Frías no descarta que sea así si finalmente regresan a la plaza. Algún día. No saben.