“Lo fundamental es darle vida a la Iglesia”. Bajo esta premisa y con esta filosofía de actuación el padre Antonio San Juan ha liderado la ejecución de una serie de reformas en el templo del Corazón de María, conocido como el de Los Padres. Algunas de ellas han pasado por las más habituales, como el pintado de las paredes, pero otras han ido más allá, no sólo en la estética, sino en la práctica.

Dos grandes pantallas de televisión se colocan a ambos lados del altar desde hace unos meses. Los fieles que asisten a las eucaristías pueden ver diferentes mensajes relacionados con el Evangelio proyectarse en ellas. “Todos los medios que nos ayuden a transmitir la Palabra de Dios hay que emplearlos hoy día”, asegura el padre Antonio. Reconocido seguidor y usuario de las nuevas tecnologías, cada mañana envía desde hace años el texto evangélico por WhatsApp. Así que lo de seguir la misa a través de las pantallas, era cuestión de tiempo.

Y llegó. Al padre claretiano la idea de instalar estas pantallas le rondaba por la cabeza. Reunido con la comisión de reformas dieron el paso para obtener el dinero y hacerse con ellas. Dicho y hecho.

No sólo para los adultos, las pantallas son muy útiles para los más pequeños. Acostumbrados a la imagen casi desde el primer día de vida, tablets, videojuegos y móviles, captar su atención de esta forma está siendo un acierto. “Es un apoyo que me vale para, semanalmente, explicar el Evangelio y transmitir la fe”, justifica. En el primer nivel de las catequesis de los viernes está siendo un éxito. “El último día fueron 72 chavales”, apunta. Por lo que tras el desarrollo de las dinámicas por grupos, el final de las sesiones se lleva a cabo con un mensaje en la iglesia que, acompañados de las imágenes, “se quedan embobados”.

Umbral de entrada a la iglesia de Los Padres. Foto: Cedida

Imágenes que se proyectan a través de un ordenador e incluso de una aplicación móvil. Es el propio sacerdote quien, mediante su smartphone, manipula la App y proyecta aquello relacionado con lo que esté hablando. También se visiona a él mismo durante la homilía, como en los grandes conciertos donde se puede ver más de cerca al artista. Otro uso es para poder seguir las canciones de misa, y leer, a modo de cancionero, las letras.

Vida+belleza
La tecnología es sólo uno de los caminos que San Juan utiliza para transmitir el mensaje de Cristo. También cree que para hacerlo es “fundamental la belleza”. Así si unimos el binomio vida+belleza, es lógico que uno de los pasos que siguiera es el de “desterrar” las flores de plástico del templo. “Una flor de plástico para mí es una mentira. Es una falta de consideración a una imagen. Es como decirle, “yo te pongo esto aquí y estoy descuidado para un año””, señala San Juan. Para este claretiano son “detalles que ayudan”, y por tanto lo ha cambiado.

“En una Iglesia oscura, triste, donde no vemos la cara del que está al lado, yo no puedo transmitir la alegría del Evangelio”, explica el padre superior. Por esto se pintó con tonalidades más claras y se renovó la iluminación.

La aceptación de los fieles asegura que ha sido “muy bonita y positiva”. “Hay un sector de gente mayor, entre los que me incluyo, que estamos menos acostumbrados  usar las nuevas tecnologías, pero que cuando vemos su utilidad reconocemos que merece la pena”. Todo se ha podido llevar a cabo gracias a la colaboración en diferentes campañas de recaudación, como el tornero de pádel solidario, impulsado por la comisión de reformas. El Ayuntamiento también ha aportado dinero para estas reformas, entre las que se incluyen la sacristía, que sufría de humedad.

Cambios que no han terminado aún. En esta semana han colocado un umbral de entrada nuevo en el que se han grabado las letras “Ave María”. La gran obra que quieren acometer, aunque menos visible, pero muy necesaria, es el cambio de la cubierta del tejado. Algo para lo que están esperando asegurarse el buen tiempo. El padre Antonio estima que comenzarán en mayo.