Hache Retamar. Foto cedida

Tal vez la música llegó a su vida como dice su canción “De Puntillas”. Casi susurrando. De una manera suave y firme como su voz, su música y sus letras. Llegó para quedarse y rondarla hasta hacerse casi con esta artista almendralejense afincada en Barcelona desde 2003. Gloria García Retamar, o Hache Retamar, (Almendralejo, 1981), se ha presentado a la cuarta edición de Carrefest Music Talent, el concurso para grupos emergentes de Carrefour, que este año además será patrocinador del FIB. El formato pretende ayudar a artistas emergentes  dándoles la oportunidad a uno de los ganadores de tocar en uno de los escenarios principales del festival en su 25º aniversario. Hache está muy cerca de conseguirlo, ocupa el tercer puesto. Escucha aquí su canción y vota.

Hablamos con esta apasionada del deporte para conocerla de cerca y nos cuente cómo comenzó en la música, su andadura y recuerdos en la capital de Tierra de Barros, donde vivió hasta los 22 años, y estudió en el Santo Ángel y el instituto Carolina Coronado.

¿Por qué se fue a vivir a Barcelona?
-Fui una semana de vacaciones y nunca más regresé. En aquel momento acababa de terminar la carrera y no tenía muy claro qué hacer con mi vida. Me había dedicado a la práctica y competición del triatlón con bastante intensidad, y ese era mi mundo y mi vida. Pero una lesión me obligaba a tener que abandonar el deporte y caí en una época muy oscura donde no era capaz de asimilarlo. Me fui una semana a Barcelona coincidiendo con un concierto de Ariel Rot, del que era y soy fan incondicional. En esos días me enamoré de la ciudad, conocí a gente maravillosa y descubrí lo que era infojobs. Me salió un currino de verano como socorrista durante el mundial de natación del 2003, y decidí que tal vez era distancia lo que necesitaba para superar el tema de la lesión y dejarlo atrás.

-¿Cómo empieza a tocar y a componer?
-A los seis años tocaba la pandereta en la tuna de la plaza de abastos. Yo soñaba con tocar algún día la guitarra y heredar la de mi hermana mayor, (que también tocaba en la tuna). Pero en una de las actuaciones, un día de San Marcos, mi hermana tropezó y se apoyó sobre la guitarra truncando toda mi ansiada herencia. Insistí mucho a mis padres para que me comprasen una. Me llegué a comprar una hinchable, a ver si al ver mi grado de locura funcionaba la presión. Y sí, mi táctica funcionó y en unas navidades me regalaron la que sería mi primera guitarra. Con ella empecé a tocar en casa y me di cuenta de que podía componer. A partir de ahí la música fue todo un descubrimiento para mí y un refugio cuando lo necesitaba.
También cantaba en el coro del cole. Recuerdo el día que vino la hermana Teresa a hacernos una especie de prueba para elegir a gente para el coro. Yo no quería que me cogieran porque me parecía muy pesado quedarte después de clase para ensayar, pero la verdad es que me acabó encantando.

-¿Cómo aprendió a tocar la guitarra?
-Pues empecé intentando imitar algunos acordes que hacía mi hermana y cuando me aprendí tres o cuatro empecé a probar cosas. En realidad, a veces pienso que aprender aprender, nunca he aprendido. Empecé a tocar de oído a partir de ahí conseguí manejarme a mi manera. Me gustaría tocarla mejor la verdad, estuve un tiempo dando clases, pero creo que mi cabeza interpreta la música de una manera extraña no sé. Lo mismo me ocurre con el piano, no lo toco bien, pero me encanta componer con él o acompañarme en algunos temas.

-Antes de lanzarse en solitario ha pasado por un grupo, ¿no es así?
-Durante mi segundo año en Barcelona asistí a un concierto de Quique González, (músico que fue referencia para mí), y conocí a los chicos que hacían de teloneros ese día. Después del bolo se organizaba una Jam Session y me convencieron para que saliese a tocar. Prácticamente me colgaron una guitarra y me empujaron al escenario. En ese momento quería morirme, pero no me quedó otra. Al bajar se dirigió a nosotros el que programaba los conciertos de esa sala y me preguntó si tenía más temas. Yo me quedé muda, pero uno de los chicos le dijo que sí que “teníamos” un montón más. Nos dio una fecha para programarnos al mes siguiente. Así que de una manera casi sin pensarlo uno de los chicos (Javi Serrano) y yo nos pusimos a montar los temas que tenía y preparamos el que sería nuestro primer concierto, el al piano y yo guitarra y voz. A partir de ese día creamos “Nubes de Paso” y empezamos a tocar en varias salas de Barcelona.

Hache Retamar. Foto cedida

-¿Cuándo decide caminar en solitario?
-Después de varios años tocando junto a Javi, (2004-2007), nuestras vidas empezaron a tomar rumbos diferentes y decidimos parar y separarnos. Estuve componiendo y tocando con amigos en algunas Jams pero no fue hasta unos dos años después que realmente me decido a emprender un nuevo proyecto en solitario.

-¿Cuántos temas/discos ha grabado?
-Con” Nubes de paso” grabamos dos maquetas. Una primera en formato acústico y una segunda en eléctrico. En la etapa en solitario grabé un EP en estudio. Consta de cinco temas que era lo que podía permitirme por mis ahorros y está disponible en todas las plataformas digitales, Spotify, Itunes, Amazon music… Ahora estamos trabajando en la producción de cuatro nuevos temas para entrar a grabar en las próximas semanas.

-¿Cómo podemos ayudarle a ganar el concurso de Carrefest?
-Se puede votar hasta el 7 de julio en la plataforma (pinchar aquí), hasta dos veces al día (un voto a través de Facebook y otro a través de Twitter). Tengo que conseguir el máximo número de votos. Es una carrera de fondo en la que prima votar cada día para conseguir los máximos votos posibles. El premio consiste en Tocar en el FIB 2019, en el festival Carrefest,  una campaña promocional en Spotify.

-¿Qué expectativas tiene?
-La verdad es que no tengo grandes expectativas. Lo más importante para mí es no dejar de disfrutar con lo que hago, rodearme de amigos y compañeros músicos de los que aprendo un montón y me han ayudado durante todos estos años a creer en lo que hacía. Le debo mucho a la gente que siempre ha estado a mi lado compartiendo su tiempo y conocimientos creyendo en lo que hago.

-¿Dónde le gustaría tocar?
-Es algo que nunca había pensado, la verdad. Sí que cuando he ido a algún concierto a alguna sala mítica como la Riviera o la Joy Eslava en Madrid pues piensas en que deber ser una pasada tocar ahí. Ya si te flipas mucho pues imaginas un Bernabeu o un Palau Sant Jordi, pero no es algo que piense mucho. Sí que he imaginado más con quien me gustaría tocar pero no tanto dónde.

Hache Retamar. Foto cedida

-¿En qué se inspira para componer sus canciones?
-Cuando empecé lo utilizaba como una vía de escape. Siempre he sido un poco “padentro” con mis cosas, y era una manera de descargar y desahogarme… Después se convierte en algo que fluye con cosas que te van pasando, vivencias, recuerdos de infancia. Vas escuchando cada vez más música y se te ocurren cosas nuevas. Ahora no hablo únicamente de cosas que me pasan a mí. A veces he compuesto algún tema sobre gente con la que de alguna manera he tenido una conexión o ha vivido una historia que me ha inspirado a que salga un tema. Pero por lo general escribir sigue siendo una vía de escape a través de la cual te despojas de cosas.

-¿Cuál es su tipo de música?
-Pues es algo que nunca se me ha dado bien definir, ni he sabido responder cuando me han preguntado. Te podría decir pop, te podría decir “música de cantautor”, sobre todo cuando voy en un formato más acústico o yo sola a guitarra y voz.

-¿A quiénes escucha?
-No acabaría creo, pero así en general, escucho mucha música de pop/rock español. La verdad es que ahora estoy como loca con el último disco de Leiva, que me parece alucinante. También he escuchado mucho Vetusta Morla. Los vi de casualidad antes de que pegasen el pelotazo y les compré una maqueta en la que venía la canción de “la marea” y me quedé enganchada a ellos. También escucho desde Zahara, Christina Rosenvinge, Ariel Rot, Izal, Quique González, Ramón Aragall, A Contra Blues, Mendizábal, Fabian, Ivan Ferreiro, Lady Jaque, Niños mutantes, Delafé, a Wilco, Queen, Nirvana, Jack Johnson, Jeff Bucbley, Radiohead, Placebo… la verdad es que la lista podría ser eterna.

-¿Qué es lo más complicado y lo más satisfactorio de la música?
-Lo más complicado es cuando entras en un bucle en el que no te gusta lo que haces o te vuelves tan crítica que entras en una fase como de autodestrucción. Y lo más satisfactorio para mí es cuando comparto la música con amigos y compañeros músicos. Ya sea en un local de ensayo o en el escenario. Tocar con gente es de las cosas que más feliz me hacen. Uno de los sueños que siempre he tenido es organizar un concierto en el que toque con diferentes amigos. También es muy gratificante cuando tengo un tema nuevo. Siempre lo suelo compartir con dos colegas con las que suelo tocar siempre y son las culpables de que siga en esto a día de hoy.