Inicio Blog Investigación vs. Imputación

Investigación vs. Imputación

Las palabras son importantes en el contexto jurídico, pero el significado popular que le otorgamos tiene un alcance mayor y no siempre coinciden. Claramente, entre los dos, el que predomina en la conciencia colectiva es el último. Hacemos esta primera observación para hablar del uso de la expresión «imputado», ahora también «investigado»; expresiones muy utilizadas frecuentemente a cuenta de los numerosos casos de corrupción que salpican nuestro país.

Cuando se dice de alguien que está «imputado», pocos pensaban que sólo se trata de una persona que estaba siendo investigada; al contrario, la mayoría piensa que tener una imputación es poco menos que tener una sentencia condenatoria. No es así, es inexacto y, además, anacrónico. Precisamente por estas connotaciones negativas, en la última modificación a la Ley de Enjuiciamiento Criminal se incluyó el cambio de la expresión «imputado» por «investigado», entendiendo que son personas sobre las que tan sólo recaen meras sospechas y por ello resultan investigadas, pero respecto de las cuales no existen suficientes indicios para que se les atribuya judicial y formalmente la comisión de un hecho punible. Pues bien, a pesar de la reforma legal, a día de hoy seguimos hablando de imputados. (Off the record: algunos opinan que la modificación legal tenía como principal motivo lavar la imagen de muchos políticos que estaban imputados).

¿Es fácil que te declaren investigado actualmente? Relativamente sí, pues sólo se necesita una denuncia donde se expresen sospechas sobre un posible delito y que un juez decida investigar (y ante la duda se elige investigar, sobre todo en determinados delitos, especialmente en casos de corrupción o violencia de género). Ahora bien, no suele tener el mismo alcance la denuncia de un vecino que la denuncia presentada por la fiscalía o por agentes de la autoridad.

¿Me tengo que preocupar si me declaran investigado? Pues sí, porque te estarán sometiendo a un proceso penal por posible relación con un delito. Es cierto que la carga de la prueba la tiene quien te acusa, pero el simple hecho de formar parte de una instrucción penal ya acarrea problemas (económicos, laborales, reputación) que, además, se suelen alargar en el tiempo si tenemos en cuenta los retrasos y la duración que tienen.

¿Cómo continúa la investigación? En síntesis y sin profundizar: la instrucción puede terminar sobreseída, que es lo mismo que decir que termina el proceso por inexistencia de delito o de responsabilidad; o la cosa se complica y el proceso continúa, pasando el investigado a llamarse «encausado» porque ya se le imputa formalmente la participación en la comisión de un delito concreto. Aquí no termina el proceso. El cómo puede terminar, lo analizaremos en otro artículo.