Un grupo de 21 alumnos del IES Santiago Apóstol de Almendralejo han recibido a otros tantos estudiantes de Finlandia, Hungría, Eslovenia e Italia, dentro de un programa de Erasmus+, en el que trabajarán la importancia de la seguridad en Internet y las buenas prácticas en la red. Actualmente están inmersos en el ecuador del proyecto, que comenzó el pasado curso.

“El tema principal es la ciudadanía digital, las normas por las que se rigen el buen uso de las nuevas tecnologías”, ha explicado a Almendralejo al día el coordinador del proyecto, Javier Cerrato. Con el idioma inglés como herramienta de comunicación, esta mañana han desarrollado talleres de conocimiento personal, previo a una charla a cargo de la directora del Centro Nacional de Desarrollo Curricular en Sistemas No Propietarios, Cristina Valdera López.

Los estudiantes, de primero y segundo de Bachillerato, de todas las ramas, aprenderán a diseñar aplicaciones para sus teléfonos móviles y con utilidad en el ámbito escolar, y asistirán a talleres sobre buenas prácticas en el uso de estos recursos educativos abiertos. “Todo está relacionado con la propiedad intelectual”, apunta Cerrato, en relación al uso libre de material que así se especifica en la red, y al respeto de la propiedad intelectual que, en ocasiones, se difumina en el mundo virtual.

Éste es el tercer movimiento del programa, que tiene a Almendralejo como sede del resto de socios. El primer intercambio les llevó hasta Finlandia, y el segundo a Eslovenia. No viajan todos los alumnos, sino un grupo seleccionado de la veintena total que forman parte del proyecto. Los chicos se alojan en las casas de sus familias adoptivas. Llegaron el pasado día 11 y permanecerán en la ciudad hasta el 17. La cultura también tiene cabida en esta formación multidisciplinar, con visitas a Madrid, Trujillo o Mérida. En esta última serán los propios alumnos los encargados de hacer de guía. En Almendralejo les han organizado una especie de carrera de orientación para conocer, de otra forma, los puntos más emblemáticos de la capital de Tierra de Barros.

Para Cerrato, además de los conocimientos que adquieren, los alumnos “se hacen más independientes, porque la mayoría aún no ha salido nunca”, lo que es positivo para su madurez y, a la vez, “al conocer otras culturas se exploran ellos mismos y sus límites”, explica el profesor del instituto.