Coro Mateos es la nueva hermana que se ha incorporado al claustro del colegio Santo Ángel. Natural de Llerena llega al centro concertado con ganas y nuevos proyectos

Hablamos con ella de su vocación, los destinos por los que ha pasado y cómo se encuentra en Almendralejo

Viste vaqueros y botas casual. De joven practicó baloncesto. Es profesora de Historia. Le encanta tomar unas cañas con gente a la que quiere. Adora a sus sobrinos y pasar tiempo con su familia. Ve series. Toca la guitarra. Y está deseando probar las migas con cava como desayuno típico de Almendralejo. Su nombre es Coronada Mateos (enero, 1975), y se ha incorporado este año al claustro del colegio concertado Santo Ángel.

Un detalle que cualquiera podría pasar por alto en su descripción: es monja. Sí, sin hábito, sin faldas ni todo ese exterior al que muchos están acostumbrados a ver en las hermanas de cualquier congregación. Resuelta, risueña, con marcadísimo acento extremeño, y sonoras carcajadas, Coro (o hermana Coro, le da igual) es natural de Llerena. Ha pasado por los colegios del Santo Ángel de Badajoz, Huelva y Entrevías en Madrid, el cual le marcó especialmente, y del que guarda un dulce recuerdo. El centro de esa zona está en el barrio de El Pozo, a pocos metros de donde explotó una de las bombas del 11-M. “Yo no lo viví, llegué un año después”.

Su infancia la pasó entre libros y pelotas de baloncesto. En el colegio Santo Ángel de Llerena y el instituto del municipio. Ya sentía algo. Grupos juveniles, convivencias, liturgias, Cáritas… “Yo siempre he querido conocer más a Jesús”, es lo que cuenta que contesta cuando le preguntan por su vocación. Aún así decidió marchar a estudiar Historia a la Universidad de Sevilla, sin saber que cuando Dios se cruza en el camino, no hay nada que lo pare.

-¿Qué pasó en su segundo año de carrera?
-Yo me encontraba pensando en qué quería hacer con mi vida. Pensaba que la vida religiosa podía ser mi camino. Como a mucha gente le pasa, te dices “ahora o nunca”. ¿No te ha pasado?

Ahí llega la primera pregunta que devuelve. Porque más que llerenense, es un poco gallega. Tal vez para demostrar lo absolutamente normal que puede ser una vida entregada a Dios y eliminar los prejuicios que los laicos podamos tener. Porque una religiosa siente, padece, sufre, se alegra, disfruta y lucha igual que cualquier otra persona.

Así, con ese conflicto interno se dijo: “o doy el paso ahora, o como lo siga dejando, no lo daré”. Así que cortó su carrera y marchó a Madrid al noviciado.

-¿Qué dijeron en su casa cuando lo planteó?
-Primero se lo dije a mi madre y me contestó que ya estábamos como todos los años. Me aconsejó que me esperara, que era muy joven, y que terminara mi carrera. Lo normal. Insistí, y aunque mi familia es cristiana, mi madre lloró. A mi padre sí le hizo mucha ilusión cuando se lo conté. Con el tiempo mi madre me reveló que mi hermano Javi, con el que me llevo 11 meses, y nos hemos criado como gemelos, le contestó “a ella le tiene que estar costando esta decisión y lo que debemos hacer es ayudarla”. Realmente, siempre me han apoyado y animado.

-¿Cuándo toma el hábito?
-Nosotros lo llamamos la primera profesión, por un año. Fue en 1998. Después renuevas los votos de pobreza, castidad y obediencia durante cinco años hasta que haces los perpetuos. En mi promoción está Dali, la primera africana hermana del Ángel de la Guarda.

“El colegio de Entrevías me impactó mucho y aprendí todo lo que sé”

-¿Cuál fue su primer destino?
-Tras el juniorado en Sevilla, donde continué con mis estudios de Historia y Teología, me destinaron a Madrid por primera vez. Mi colegio que lo llevo en el corazón. El colegio de Entrevías me impactó mucho y aprendí todo lo que sé. Me metí de lleno en la enseñanza. Hasta entonces nunca me había enfrentado a una clase. Y muy bien. Allí viví durante nueve años. Trabajamos con chavales de familias desestructuradas, la fe, que se confirmaran…

-¿Después?
-Estuve en Badajoz. Un colegio diferente, más grande, con gente con una base de fe y formación que no había vivido en Entrevías. Seguí metida con todos los temas de pastoral juvenil, campamentos, convivencias, en la plataforma “Dando color”, en el coro… Allí terminé Teología. Después de cuatro años recalé en Huelva durante dos años y me propusieron impartir clases a los estudiantes de Magisterio para sacarse la DECA de Religión. Me gustó mucho el mundo universitario también.

Coro junto al lema de este curso del Santo Ángel a la entrada del centro

-¿Cómo vive todos esos cambios? ¿Los solicita o le destinan?
-Depende. Hay algunos que te destinan porque necesitan a alguna hermana, y otros los pides tú por el motivo que sea: porque lo necesitas, por una crisis o porque tu familia te necesita, que es mi caso. El año pasado fue muy duro, y pedí acercarme un poco más a mi casa para estar más cerca de mi  familia, sin tener que cortar mi actividad.

-¿Qué tal aquí?
-Almendralejo me encanta. Me gusta el ambiente. No es tan bonito como Llerena… (rie con su carcajada sonora).

Tiene un concepto bueno de la ciudad, aunque reconoce que apenas ha salido del centro y lo que rodea al colegio; bueno, hasta el cementerio que es hacia donde camina algunas tardes cuando dispone de tiempo libre.

Hablamos de las hermanas del colegio. Pregunta cuál es la hermana más mayor que me dio clases (vuelve a preguntar). Y le hago un repaso: la hermana Nieves, la hermana Angustias, Agustina, Teresa, María Teresa… para terminar en las dos hermanas que siempre han llevado hábito negro: la hermana Elia y la hermana Beatriz.

Al hilo cuenta una anécdota.

“El otro día bajé porque había quedado con una madre y se sorprendió al verme tan joven. No se lo esperaba, porque no están acostumbrados”, me dio la razón.

-¿Cómo es la convivencia con el resto de hermanas?
– La convivencia es complicado, y las hermanas jóvenes tenemos un reto porque somos muy pocas. Pero las hermanas de Huelva eran muy mayores, la siguiente que me seguía tenía 80 años; así que para mí, aquí, son jóvenes.

-¿Cómo ha sido la recepción por parte del claustro?
-A muchos profesores ya los conocía de reuniones y convivencias. La acogida ha sido muy buena, me siento muy valorada.

“Mi sueño es un encuentro a nivel mundial con jóvenes del Santo Ángel”

-¿Trae algún proyecto nuevo para el centro?
-Me gustaría consolidar los grupos de jóvenes (Anamis, confirmación) y crear una FLAG joven (Familias Laicas Ángel de la Guarda). También crear más lazos Santo Ángel con Badajoz o Sevilla. Igual en el colegio, crear ese sentimiento de que los chicos tengan ganas de encontrarse con amigos de otras ciudades en distintas actividades. Mi sueño es un encuentro a nivel mundial con jóvenes del Santo Ángel.

-¿Qué hace en su tiempo libre?
-Me gustaría tener más tiempo para el deporte. Mucho se lo dedicó a mi familia. Me encanta estar con mis amigos. Creo que no hay nada mejor que una buena cerveza y una buena conversación con una amiga. También me gusta leer e ir al cine.

Hablamos un rato de la normalidad de su vida, de su indumentaria, de si la gente la identifica como religiosa por la calle…

“De hecho aquí los chicos tienen un poco de lío porque no saben si llamarme hermana, señorita o Coro. Lo que menos me dicen es hermana. No me importa, me ha pasado en todos los colegios”.

“No sé cuánto tiempo estaré aquí, pero creo que no va a ser breve”

-¿Cómo se siente más cómoda?
-Con Coro, pero si me llaman hermana también voy a mirar.

-¿Facilita esa cercanía las relaciones con los alumnos y padres?
-Sí. Se ha normalizado, lo que supone  a veces una dificultad. El hábito abre puertas. De hecho la vida religiosa de hábitos tiene más vocaciones. Aún así, si tú le pides a un niño que dibuje una monja, lo hace con el hábito. Ninguno me dibujaría a mí o a la hermana Ana.

Preguntas
-Con los alumnos más mayores… ¿le hicieron muchas preguntas cuando llegó?
-Sobre la vocación, lo normal de cómo se puede vivir sin sexo…yo entiendo que para un adolescente sea lo más importante. Algo que los mayores preguntan y se sorprenden es el tema del dinero. Que el sueldo que gano no lo recibo yo, sino que va a las cuentas de las hermanas. Tengo que explicar que yo no lo manejo. A veces he tenido que preguntar cuánto gano, porque yo no lo veo. Sólo dos hermanas tienen acceso a esa cuenta.

-¿Pero tendrá una asignación?
-Lo que tenemos es un presupuesto para el trimestre. Yo calculo lo que puedo necesitar pues para ropa, tomarme algo, libros, si necesito ir a la peluquería…

“Los mayores se sorprenden de que el dinero que gano lo destinamos a una cuenta común, yo no lo manejo”

Al hilo de vivir en austeridad, llega la conversación de los votos.

“Los votos, igual que el matrimonio, han evolucionado. Antes era la mujer en casa, el marido el que trabajaba… ahora no. Igual la vida religiosa. El voto de obediencia también ha cambiado. Te daban un sobre con el destino. Hoy no, se habla, te cuentan lo que han pensado… El de pobreza ahora es más que no tengo mi propio  dinero y dependo de una comunidad”.

-Pero vive con austeridad.
-Sí, unido a que yo intento vivir lo más sencillamente posible para poder compartir. Eso no significa que algún día te tomes una cerveza, un helado o salga a tomar algo.

Crisis
-¿Cómo se supera una crisis? (Porque se tienen).
-¿Cómo se supera en el matrimonio?

Nueva pregunta/respuesta con la que me intenta hacer ver que uno se sobrepone a una mala racha de la misma manera. “En la vida religiosa las crisis pueden venir por dificultades en tu trabajo, por la soledad… Los medios: hay que rezar más, que nunca se hace; y acompañamiento, que puede ser psicológico o espiritual. Hay que preguntarse qué quiere Dios de mí en ese momento. Una cuestión que debería plantearse cualquier cristiano. Buscar posibles salidas”.

Llega al colegio para acercarse más a su familia en Llerena sin tener que dejar su actividad

-¿Cuáles pueden ser?
-A veces pasa por pedirte un año de exclaustración, fuera de la congregación, sin romper los lazos. Otra es cambiar de destino. Y otra es permanecer en el sitio un poco más tiempo.

-¿Nunca ha estado en las misiones?
-No, pero me gustaría ir a Guinea a un colegio, porque no me imagino yo fuera de la educación. Aunque a mí, realmente, siempre me ha gustado América Latina, pero allí no hace falta gente. Hay menos hermanas en África. O Asia.

Termino preguntándole si dejó algún novio para entrar en el noviciado. Pero el rebote es tal de una profesional del baloncesto, que los últimos minutos la entrevista se invierte.

Para poner punto final.

-¿Espera estar mucho tiempo en este colegio?
-La verdad es que no lo sé, pero creo no va a ser breve.