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El Masaje Shantala y la importacia del contacto físico en el bebé

Mi segunda aportación quería dedicarla a un tema muy especial, la importancia del contacto físico en el bebé y quería compartir con vosotros mis conocimientos sobre el Masaje Shantala.

Creo que somos conscientes de la importancia del contacto físico, especialmente en nuestros primeros meses de vida, aunque todavía existen creencias y mitos que nos limitan llevarlo a cabo. ¿Quién no ha escuchado alguna vez “no lo cojas en brazos que se acostumbra”?

Se han realizado diversos estudios sobre el apego, uno de los pioneros fue Harlow, un psicólogo que llevó a cabo un curioso experimento con monos pequeños. Aquí os adjunto el vídeo, tened en cuenta que fue hace bastantes años y que también ha sido criticado por su ética. Con ese estudio llegó a la conclusión de que el bebé no sólo acude a su madre para comer, sino que además la reclama para estar más tranquilo y seguro.  (Pincha aquí)

Existe también un estudio de 1984 con bebés prematuros con el que se concluye que el contacto con los bebés es primordial para su crecimiento y desarrollo. A estos bebés se les aplicó un “tratamiento” basado, básicamente, en darles un masaje: acariciando el cuerpo de los bebés y realizando unos movimientos pasivos de sus extremidades, durante 3 sesiones al día de 15 minutos, a lo largo de 10 días.

Los resultados se compararon con otros bebés de similares características que no habían recibido dichos masajes.

De tal manera que los bebés que habían recibido estimulación ganaron un 47% más de peso que los del grupo control, eran más activos, estaban más alerta y más orientados en los periodos de vigilia, mostraron una mejor respuesta motora y una mejor maduración y hasta estuvieron ingresados 6 días menos que el otro grupo.

Es lógico concluir que cuanto más contacto, mejor crecimiento y desarrollo tendrá un bebé, sobre todo, si es en los primeros días, semanas y meses, que es cuando más inmaduros son ellos y por lo tanto cuando más lo necesitan.

Estar en brazos es la Felicidad plena, en mayúsculas.

Solemos escuchar que hay que dejarlos en la cuna para que se acostumbren. Los bebés lloran y piden brazos porque necesitan emocionalmente ese contacto físico para sentirse seguros y amados.

No hay explicaciones que les valgan, no están preparados para entender que en la cuna están seguros. Su instinto les hace llamarnos y recuperar la serenidad con nuestro contacto.

De esta importancia del contacto físico nacen los masajes infantiles, la lactancia materna, el porteo, el colecho,…

El masaje infantil aporta una serie de beneficios para el bebé:

-a todos sus sistemas: respiratorio, gastrointestinal, nervioso,…
-alivia molestias de cólicos y dentición.
-facilita el sueño y la relajación.
-le ayuda a adquirir conciencia de su propio cuerpo.
-le proporciona seguridad, contribuye a aumentar su autoestima.
-facilita la expresión de sentimientos.

Y unos beneficios para los padres:

-facilita la comunicación no verbal.
-refuerza el instinto y la intuición.
-otorga autoconfianza y refuerza la autoestima.
-refuerza los vínculos positivos compensando las ausencias.
-ayuda a conectar con las propias necesidades y emociones.
-ayuda a las mamás en situación de depresión post-parto.

Frederick Leboyer, un obstetra francés, vivió en la India un tiempo, allí conoció a Shantala, una mujer que daba masajes a su bebés. Quedó maravillado y estudió todos sus beneficios. A partir de ahí se desarrolló el Masaje Shantala.

Se recomienda realizarlo todos los días con unas condiciones de temperatura y luz idóneas de la habitación,  antes del baño, y sobre las piernas del papá o mamá. Comienza en el pecho, continúa por sus brazos y manos, barriguita, piernas y pies, espalda, cara y finaliza con unos estiramientos globales.

Quería terminar este artículo con un párrafo del libro Shantala de Leboyer:

Las semanas que siguen al nacimiento
son como la travesía de un desierto.
Después del calor del seno materno,
después del loco abrazo que es el nacimiento,
la soledad helada de la cuna.
¿Alimentar al niño?

Pero no solamente con leche.
Hay que tomarlo en brazos.
Hay que acariciarlo, acunarlo.
Y masajearlo.
Hay que hablar a la piel del pequeño
Hay que hablarle a su espalda
que tiene sed y hambre
igual que su vientre.