El 2 de mayo del año 1969 abrió lo que hoy se conoce como centro infantil La Piedad. Medio siglo de historia de esta guardería que ha pasado por numerosos cambios en su concepción adaptándose a las necesidades de la sociedad, pero que mantiene el espíritu de cuidar y educar a los más pequeños de cada casa.

Para conmemorar esta efeméride, el personal que trabaja actualmente en el centro está organizando una serie de actividades. Ya han colocado un cartel conmemorativo para dar a conocer que están de cumpleaños, con el lema “50 años aprendiendo juntos”. Su actual directora, Sandra Lozano, ha explicado a Almendralejo al día que están inmersos en los preparativos y que tienen previsto llevar a cabo una convivencia con la actual comunidad educativa el 24 de abril. También una exposición de fotografías antiguas en junio.

Otra idea que llevarán a cabo a finales de año es el cierre de una cápsula del tiempo en la que introducirán numerosos objetos, fotografías y recuerdos que, dentro de 25 años, puedan abrir para descubrir cómo era el centro. Los niños participarán en esta celebración con un mural de pinturas y la graduación de quienes cierran el primer ciclo para pasar al colegio.

De esta manera celebran que este edificio y su labor han pasado por numerosas situaciones desde que abriera sus puertas. Una de las personas que más tiempo ha pasado en él es su antigua directora, Pilar Pintor, quien entró a formar parte en el año 1974, hasta jubilarse en el 2013.

Historia
Recuerda que la guardería nació a raíz de los antiguos comedores de auxilio social, hasta convertirse en un centro moderno con metodologías adaptadas como es en la actualidad. Aún así, uno de sus mayores atractivos es precisamente eso, el comedor. Los niños desayunan y almuerzan alimentos elaborados en sus propias cocinas diariamente por profesionales.

En los inicios, recuerda Pilar, acogían a niños a partir de un año y medio, cuando pertenecían al Ministerio de Gobernación, por entonces las competencias no estaban transferidas. Hasta 1983, cuando se aprobó el Estatuto de Autonomía, que pasó a depender de la Junta de Extremadura, siempre incluida en las consejerías que trataban asuntos sociales. Su adhesión a Educación es relativamente reciente, en 2008, y dejaron de llamarse guarderías para ser centros educativos.

Antes, el paso por esta época se extendía hasta los seis años, pero con el paso de la segunda etapa de educación infantil a los colegios, se especializaron en la primera etapa, de cero a tres años. La incorporación de la mujer al mundo laboral hacía (y hace) que tengan que dejar a sus bebés a muy temprana edad con especialistas que cuiden de ellos mientras dura la jornada laboral. Eso no ha cambiado.

La ex directora considera que la evolución de La Piedad ha sido “para mejor” porque las instalaciones se han ido adecuando a las edades y necesidades de cada momento. Han llegado a acoger más de 100 alumnos. Actualmente el cupo máximo es de 84 plazas, y cuentan con alrededor de 74 ocupadas. La reserva del cinco por ciento para emergencias sociales es obligatoria. Un trabajo que tiene conexión directa con los Servicios Sociales de Base con los que la comunicación es constante y fluida.

Porque una de las señas de identidad de este centro, ubicado en la avenida de América, ha sido la ayuda a las familias más necesitadas que, siempre mediante baremos de admisión, han sido las más favorecidas a la hora de otorgarles una plaza. También a los padres y madres trabajadores. “Ha sido un gran recurso para ellos”, dice Pilar Pintor.

Los horarios también son distintos. Mientras que antes se ofrecía un servicio de nueve horas, de 9 a 18, con tres comidas (desayuno, almuerzo y merienda-cena), ahora la entrada es a partir de las siete y  media de la mañana, resolviendo el problema de los progenitores trabajadores, y con amplios turnos de llegada y recogida. La participación de toda la comunidad, incluidos los padres, ha hecho que la sensación de familia, cercanía y protección fueran palpables en cada una de las actividades.

Aunque las personas encargadas del cuidado son técnicos de Educación Infantil, la escasez de puestos de otras profesiones ha hecho que allí desempeñen funciones profesionales altamente cualificadas como maestras, pedagogas o psicólogas, la mayoría de las veces, por mujeres, como en la actualidad y como se puede apreciar en la fotografía tomada hoy mismo, en la que todas son mujeres.

La ex directora se muestra satisfecha por haber estado toda su carrera profesional en un lugar que “siempre ha ejercido una gran labor social y de conciliación sobre todo para las madres”, que son quienes, como indican los datos, las que dejan su carrera profesional para el cuidado y atención de los hijos.