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“Olvidolescentior”

“¡Uf!, pues yo de eso ya ni me acuerdo”- decía aquel. Por desgracia es una frase recurrente que escuchamos o decimos, más a menudo de lo que quisiéramos. Lo trágico de ello es que lo hacemos en referencia a algún hecho que creíamos recordar, algún concepto que en su día estudiamos, algo que creíamos importante, o en alusión a aquello que se nos exigía conocer con motivo de tal o cual cosa. Ello, a buen seguro, nos ha supuesto en su momento la inversión de tiempo, esfuerzo y alguna que otra privación. ¿Para qué?, ¿todo ello en vano?

Si los docentes tuviéramos a un villano, de esos de película, de los malos malísimos, a quien tuviéramos que combatir y contra quien tuviéramos que luchar con todas nuestros superpoderes de maestro universal, creo que bien podría llevar por nombre “Olvidolescentior”, o algo así.

Dejadme que os cuente. Hace poco, en un muy breve espacio de tiempo, fueron al traste casi encadenadamente, todos los electrodomésticos de mi casa. Algunos ya dieron su servicio con creces, pero la mayoría de ellos, los más nuevos concretamente, se estropearon sin opción de poder ser reparados. “Eso lo tienen mu bien pensao, pa que cambiemos los cacharros envejencuando” –me comentaba el técnico. No le faltaba algo de razón. “Obsolescencia programada de los electrodomésticos”, era aquello que quería decir aquel buen hombre. Aquel era el concepto exacto. En definitiva, se trata de otorgar una duración perfectamente establecida y diseñada de modo que los elementos en cuestión queden sin utilidad alguna.

Volviendo a la idea inicial del relato de este post, me pregunto: ¿no estaremos haciendo que muchos de los contenidos y saberes que tratamos de enseñar a nuestros alumnos a diario sean obsolescentes y fácilmente olvidables, por no ser realmente importantes, útiles o competenciales?

¡Ojo!, es ahí cuando debemos estar más atentos que nunca a “Olvidolescentior”, ese enemigo que nos vigila. Este pollo, “Olvidolescentior”, tiene cualidades y habilidades como las de ser invisible, estar siempre acechante, no rendirse jamás y ser eterno. Pero, afortunadamente, nosotros, los maestros y las familias, tenemos la solución y los “poderes” para combatirlo. Podemos luchar contra él manteniéndolo alejado de nuestros planteamientos educativos y vitales; haciendo que todo aquello en que nos empeñemos tenga un sentido, esté totalmente justificado y sea motivador, que surja , si es posible, de la propia curiosidad del niño, que sea suficientemente importante a futuro y aplicable en diferentes contextos.

(Ya me estoy imaginando el cómic: “Olvidolescentior vs Supermagister”, primera entrega próximamente en quioscos)

En fin, volviendo a la vereda. Es muy fácil y sencillo empezar a construir con nuestros zagales verdaderos proyectos de mujercitas y hombrecitos con la mente abierta, con base sólida y firme de conocimientos que puedan utilizar a futuro. ¿Nuestras “armas” y recursos como supermaestros para ello?, lograr que los aprendizajes sean realmente significativos y basados en experiencias, la motivación, la ilusión, la curiosidad, la entrega y la fe en todo aquello que hacemos.

Conozco a un magnífico escuadrón de esos supermaestros que intentan dar cuenta de todo ello a diario, utilizan sus superpoderes y, aunque no son infalibles, no cejan en su empeño, de mantener alejado a “Olvidolescentior”. (Los he visto en Montero)

Por cierto, no recuerdo el modo en que quería terminar este post y qué es realmente lo que os quería comentar para finalizar.

Brindo por todos aquellos supermaestros y familias que apuestan a diario por un aprendizaje útil y significativo.

Brindo por todos los que lucháis sin límite contra “Olvidolescentior”.

Brindo por… . Quiero en realidad, brindar por … (ya me acordaré, porque es importante)
¡Ah, sí! Brindo siempre por la EDUCACIÓN.