Marco durmió anoche algo intranquilo. Tiene 8 años y es diabético. Le transmitía a su madre su incomprensión sobre por qué una persona con diabetes no podía desempeñar cualquier tipo de profesión. Es una cuestión indignante para él. Y es que sabía que hoy pasaría por aquí José Manuel, un joven onubense de 26 años a quien se le ha impedido presentarse a una plaza de policía por padecer esta enfermedad.

Marco ha querido apoyar al ciclista que va camino de Santiago y que ha parado hoy en Almendralejo, en la etapa que completaba entre Zafra y Mérida. Espera llegar a Santiago entre el 6 y 8 de octubre y completar así 1.200 kilómetros. Salió desde El Rocío el 18 de septiembre. Su objetivo es reivindicar y hacer visible la exclusión sufrida para acceder a este puesto. “Quiero que todo el mundo sepa que las personas con diabetes podemos realizar cualquier trabajo”, cuenta José Manuel.

Hasta la puerta de la plaza de toros se han acercado varios almendralejenses que también sufren la diabetes. A José Manuel se la detectaron a los 23 años, en 2015, mientras se estaba preparando las oposiciones para el Cuerpo Nacional de Policía. En el transcurso de las pruebas, fue diagnosticado y apartado de lo que tanto esfuerzo, horas de estudio y preparación, le habían llevado.

Un grupo de personas que padecen diabetes se han acercado para animarle en su camino

Se ha quejado ante el Defensor del Pueblo, pero no ha recibido una respuesta. Intenta que el Congreso apruebe varias iniciativas que impidan esta discriminación injusta. Por eso ha cogido su bici y recorrerá por la Vía de la Plata un camino para contar, a todo el que quiera escuchar, que no le permiten acceder a una profesión que siempre quiso ejercer. El motivo: “que los diabéticos podemos hacer un mal uso del arma y sufrir hipoglucemias”.

Unas excusas que Marco no llega a comprender. Está convencido de que en un futuro podrá, y quiere, ejercer la profesión para la que tenga vocación, aunque aún no la ha descubierto. Su madre, Chiqui, es ahora quien se prepara en un “máster” acelerado sobre la enfermedad de su hijo, para tenerla controlada y que en un futuro él sea completamente autónomo y aprenda él a mantenerla a raya.

Bajo el lema “Con diabetes sí se puede”, José Manuel emprendió de nuevo su marcha tras media hora de descanso. Sin más control rutinario sobre el azúcar que el que pueda tener otra persona en su misma situación. Marco se quedó aquí, pero está seguro de que gestos como éste pueden cambiar las cosas, deseando a su compañero buen camino.