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“Pensar en grande”: SCAMBIO SCOLÁSTICO

En este post quisiera escribir, sobre el grupo de docentes y alumnos de nuestra localidad, que de manera conjunta, ha llevado a cabo una de las mayores, y quizá mejores, iniciativas que como comunidad educativa de Almendralejo se haya realizado jamás. Así lo creo firmemente.

Escribo, como en otras ocasiones, en el vuelo de vuelta de Italia, sobre esta maravillosa aventura y con el regusto de la misma aún fresco en ese lugar en el que todos guardamos las emociones.

Muchos de nosotros, docentes, estamos acostumbrados a trabajar de manera coordinada en nuestros centros a diario en pro de nuestros alumnos. No hay ni habrá mejor motivo. Estamos acostumbrados a solventar las dificultades del día a día en la escuela y ofrecer la mejor opción en cada caso frente a todo aquello que se nos plantea. Pues bien, de ello hablamos hoy.

“Pensar en grande”.

“Pensar en grande”, en esta ocasión, suponía llevar a cabo un intercambio escolar internacional entre colegios de Italia, (Ceprano), y España, (Almendralejo), con escolares de entre 10 y 11 años. Aquello que en principio pudiera parecer una “Quijotada” en toda regla, fue tomando forma, fruto de la iniciativa, convicción, trabajo, confianza, tesón y empeño.

El planteamiento era tan simple como increíble y complejo. Proponíamos visitar un colegio en Italia y aprender de la experiencia que para nuestros alumnos supondría todo ello. Hasta ahí sonaba todo idílico. Era un planteamiento perfecto. Después vino “la retranca”. Hubimos de reunirnos para programar actuaciones, seleccionar, establecer pautas y criterios, coordinar a tanto alumno y de tan diferentes centros, recabar apoyos, permisos administrativos, así como de inspección educativa, organizar el evento, pasar algún que otro sinsabor, resolver todas las dudas que se planteaban a familias, alumnos y maestros sobre algo que nunca antes, ni por asomo, se hubiera hecho.

Era tan sencillo como lo que a diario hacemos, pero, en definitiva, suponía mucho más. Se trataba de “sembrar a futuro” para que muchos de los escolares de Almendralejo pudieran tener la oportunidad de comprobar de primera mano qué supone “explorar allende las fronteras de sus centros”. Creedme que sé de qué hablo. (No digo más que trabajo en Montero, E+).

¿Qué podía salir mal? Solamente, no atrevernos a hacerlo. No quisimos, ni nos permitimos ninguno correr ese riesgo.

Así pues, cómplices de Ortega, Machado, Espronceda, “Santoángel”, Ruta, San Francisco y Montero, nos pusimos a la obra. “¡Cinquanta!”, entre alumnos y maestros. ¿El resultado final?, no logro encontrar las palabras para expresar lo vivido por todos los padres, alumnos, familias de acogida y maestros compañeros.

Quizá pudiera acercarme aplicando el mayor y más amplio grado y sentido posible de las palabras “convivencia”, “emociones”, “enseñanzas” de vida que ya desde tan pequeños les ha propiciado “amistades”, “complicidad”, “cultura”, “autonomía” y “crecimiento” personal, “confidencias”, “aventuras”, “conocimiento, …”

Han “VIVIDO”, en mayúsculas, un programa de actividades tan rico e intenso que, a buen seguro, quedará cual impronta en cada uno de ellos. El desarrollo del programa ha incluido la acogida familiar, una “partita internacional di calcio” Italia – España entre las dos “scuadras” deportivas de Almendralejo y Ceprano, (no salimos bien parados), excursiones a Abadías de Montecasino y Casamari, talleres artísticos, culturales, lingüísticos, musicales y creativos, visitas a los yacimientos arqueológicos de Fregellae y Montecasino, desfile de Eco- moda escolar, concierto y recepción por autoridades educativas y locales, “seratas musicales”, comidas conjuntas … y como colofón, una inolvidable visita a la ciudad monumental de Roma.

Pensemos en ello por un momento. Roma.

Pero si bien este “Scambio Scolástico” ha sido eminentemente lingüístico, cultural y educativo, hemos de destacar también, (en palabras de Raponi Elena, como una de las familias de acogida), “cé le bei momento di grande complicitá, solidarietá e di infinita umanitá da questa meravigliosa esperienza”.

Quiero destacar que, teniendo como entrañables embajadores a los niños de nuestra ciudad, ha sido fascinante observar cómo una marea en ocasiones azul, en ocasiones naranja y otras verde de alumnos invadía las calles y espacios de la hermana ciudad de Ceprano, a la vez que los corazones de todos aquellos que hicieron posible que aquellos primeros “miedos” ante lo desconocido se tornaran en verdaderas lágrimas de felicidad y añoranza en el momento de nuestra partida hacia Almendralejo.

Por cierto, ¿el secreto del éxito de esta “gran empresa”? Simplemente, que ha estado gestionada por maestros. Docentes italianos y españoles. En primera persona, puedo afirmar que durante estos días hemos recogido los primeros frutos de un arduo año de trabajo y empeño entre las instituciones educativas de Ceprano y Almendralejo. He teniendo la afortunada y compleja tarea de coordinar este reto. Llena de orgullo, más aún, poder anunciar que este ”Scambio Scolástico” tendrá la réplica que merece el próximo mes de septiembre en Almendralejo.

Brindo por la continuidad de “questo Scambio Scolastico” entre el Istituto Statale di Ceprano y los colegios de Almendralejo.

Brindo por la confianza de las familias de nuestro pueblo, al poner en nuestras manos a sus zagales, por Ceprano y “las gentes de su puebo”. Brindo por todos aquellos que de un modo u otro han contribuido a hacer realidad este proyecto.

Brindo por que en los claustros de nuestros colegios encontremos siempre a compañeros cómplices dispuestos a ir más allá y por todos los maestros que, con callada labor, permiten vivir esta experiencia educativa.

Brindo por que a diario sepamos y hacer algo maravilloso de cada una de esas pequeñas cosas.

Brindo por “pensar en grande” y por la labor callada de “la ola” que nos mueve a todos.

Gracias Victoria, Anna, Roberto, Marco, Tiziana, Bárbara, Palmina, Andrea, Aldo, Danila,…