Un grupo de docentes han puesto en marcha un trabajo, “En bicicleta por mi ciudad”, para hacer de Almendralejo una ciudad más cómoda mediante el uso de la bicicleta y con prioridad para los peatones

Movilidad. Un término que escuchamos pero que aún no tenemos adaptado a nuestras vidas más allá de celebraciones puntuales venidas de Europa. El uso de la bicicleta. Ir andando al trabajo. A hacer la compra. De tiendas. Los vehículos han inundado las calles de Almendralejo, llegando a ser una de las ciudades de España con mayor parque móvil. Por encima de los 20.000 vehículos a motor, según los últimos datos hechos públicos. Los kilómetros de carril bici se reducen a escasos dos mil metros sin conectar. Vías que ante su ineficiencia han sido invadidas por peatones con carros o patinetes que ruedan en recorridos de ida y vuelta.

La peatonalización del centro no ha abarcado más allá, en los últimos años, de la calle Suárez Bárcena o el boulevard de la avenida de la Paz. Los colegios son auténticos tapones de coches en doble y triple fila en horario de entrada y salida. Incluso la Policía Local ha determinado en este curso, cortar las calles de algunos centros educativos en su hora punta. Pocos utilizan las bicicletas para desplazarse, sino como un instrumento para hacer deporte.

Ante estas circunstancias ha nacido un grupo de trabajo en el centro de profesores y recursos, liderado por docentes de Educación Física, denominado “En bicicleta por mi ciudad”. Quieren que Almendralejo sea realmente más sostenible. Que sus alumnos puedan ir caminando o en bici al colegio. Con seguridad. Reducir las emisiones de CO2. Y lo que es más complicado: implicar a toda la sociedad en este cambio radical en los desplazamientos, pero no imposible. En definitiva, su objetivo es que la capital de Tierra de Barros sea más cómoda para las personas.

Reunión del viernes entre el grupo de trabajo y la DGT

Están sentando las bases en los colegios. En los más pequeños. Quieren poner en marcha medidas eficaces que vayan más allá de la celebración del día de la bicicleta. En su puesta en marcha e inicios del proyecto, celebraron una charla el viernes a la que asistió un representante del área de Educación Vial de la Dirección General de Tráfico, Ana Pachón, quien les animó a seguir por ese camino. A introducirlo en las aulas y en sus programaciones. A crear de forma conjunta una cultura de la bici. Además recordó que la seguridad vial es una de las competencias básicas. Para ello vino cargada de una batería de ideas y herramientas.

“Siempre hemos trabajado de forma individual desde los centros educativos, y creemos muy importante hacer un trabajo colectivo de todos, desde Primaria hasta Secundaria. De esta forma podremos, al estar más centros involucrados, influir de forma más notable en el Ayuntamiento, ya que de éste depende preparar la infraestructura para que el proyecto culmine de forma satisfactoria”, explica uno de los integrantes del grupo de trabajo, Balta Arias.

Como bien indica el profesor, este cambio profundo necesita de las administraciones públicas, Policía Local y ciudadanía en general. La idea es implantar la bicicleta en la escuela y que se extienda a toda la familia. Ana Pachón reconoció que, a veces, la reordenación del espacio y del tráfico son medidas impopulares, pero necesarias, y que habrá que llevar a cabo de forma obligatoria en un corto espacio de tiempo.

Pontevedra
Un ejemplo de ciudad sostenible lo encontramos en Pontevedra. Allí su alcalde peatonalizó en un solo bando 300.000 metros cuadrados. Un golpe de efecto impopular pero al que hoy ningún pontevedrés daría marcha atrás. El miedo a los conductores hace que muchas administraciones no tomen medidas drásticas que, con el paso del tiempo, benefician a sus ciudadanos.

En esa reunión del viernes se habló de la nueva obra de la plaza de Extremadura, de la que se está elaborando el proyecto, y cuyo anteproyecto no contempla ni un solo centímetro reservado a las bicicletas. El alcalde de Almendralejo, José García Lobato, ya indicó que su equipo de gobierno no tenía intención de construir un carril bici en la zona próxima de la carretera de Badajoz, para enganchar así con San Marcos, puesto que habría que quitar espacio a los coches.

Seguimos con Pontevedra. Según recoge eldiaro.es, en la ciudad gallega 2.000 escolares van caminando a clases, el centro ha ganado 12.000 habitantes en una década y se han cerrado menos tiendas. Sin hablar de la reducción de la contaminación. Ahora nadie quiere volver al modelo antiguo, aunque en un principio suscitara protestas. Esto demuestra que es posible.

Almendralejo elaboró un conato de lo que en Pontevedra llaman el “metrominuto”. Es un mapa, al estilo de los metros de las grandes ciudades, en los que se señala las distancias en minutos caminando desde diferentes puntos. Dentro de las actividades de la semana europea de la movilidad, desde la Concejalía de Sanidad y Consumó se diseñó un mapa de tiempos y distancias. Poco o nulo éxito tuvo la iniciativa ante la escasa difusión y publicidad que desde el propio Ayuntamiento dieron a la misma. Les bastó con publicarlo en algunas redes sociales.

Los profesores inmersos en este grupo de trabajo quieren dar un paso más. Liderar este cambio que no ven imposible. Uno de ellos, y profesor en el IES de Aceuchal, Darío Alvano, relató la experiencia llevada a cabo en este municipio cercano. Allí tres días en semana todos sus alumnos acuden en bicicleta. Reconoció que al principió suscitó desconfianza y miedo por la inseguridad. Poco a poco se ha implantado con éxito y todos los habitantes participan de forma activa en ella. “Porque todos tienen algún hijo o familiar implicado”, señalaba.

Ante esto, desde la DGT recuerdan que el ciclista también tiene obligaciones. Y que no basta con saber montar en bici, sino que debe conocer las normas de seguridad. También habló de medidas concretas que pronto se harán efectivas, como la prohibición de circular a más de 30 kilómetros en vías urbanas. Algo que motivará a muchos conductores a dejar el coche en casa.

A los docentes les animó a poner en marcha una serie de herramientas que promovieran el cambio y a evaluar el antes y el después, siendo conscientes de que es un largo camino el cuál es preferible recorrerlo a pie o en bici.