De izquierda a derecha, el secretario provincial, Rafael Lemus; el alcalde de Don Benito, José Luis Quintana; el de Villanueva, Miguel Ángel Gallardo; la portavoz socialista de Almendralejo; Piedad Álvarez; el candidato José María Ramírez; el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara; y el alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna

Arropado y aplaudido por los pesos pesados del partido a nivel regional. Entre ellos el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara. Tranquilo, sereno y con un discurso humano y cercano para dirigirse a los más de 300 afiliados y simpatizantes que quisieron acompañarle en esta puesta de largo del candidato socialista a la Alcaldía, José María Ramírez.

Chema, como sus amigos y compañeros se dirigieron a él, manifestó una vez más que se presenta a la elecciones porque ve a Almendralejo “triste, adormecida y sin futuro”. Y subrayó que no tiene “una espina clavada”, aclarando que las personas de su generación tienen el futuro asegurado. “Pero me preocupan nuestros hijos y nietos”, dijo.

“No voy a gastar energías haciendo auditorias, ni rebuscando facturas en los cajones para sacar las vergüenzas”

Ayer ya comenzó a trabajar antes del acto. Tanto Ramírez como Fernández Vara se reunieron con una representación empresarial de Almendralejo, de las principales organizaciones locales. De quienes indicaron, habían tomado nota de sus propuestas. Ramírez Morán dijo que Almendralejo siempre ha sido una ciudad emprendedora pero ahora “aquí no hay quien se compre una nave”, aludiendo al “catastrazo”. Por lo que los empresarios decidían asentarse en municipios próximos. También insistió que para elaborar su programa quiere “escuchar a la gente para hacer propuestas” con la intención de “resolver los problemas reales”.

Municipios que estuvieron representados por sus alcaldes ayer: Santa Marta, Solana, Entrín o Villafranca de los Barros quisieron estar presentes y enviar un mensaje de unión. Habló de la mancomunidad Tierra de Barros, de la que el equipo de gobierno popular decidió abandonar. “Es verdad que pagábamos más que otros por los servicios”, reconoció, argumentando que se trata del principio de solidaridad entre los municipios. “Luego queremos que vengan aquí a comprar y a consumir”, señaló.

 

Sobre su paso por la Alcaldía, desde el 2000 hasta el 2011, aseguró que han hecho autocrítica y que uno de sus fallos fue “no escuchar a la gente que nos mandaba  señales de lo que no hacíamos bien”. Algo que no está dispuesto a repetir, por lo que adelantó que su primera medida será “abrir las puertas del ayuntamiento para establecer un diálogo con todos”. Contó Ramírez que el Consistorio almendralejense, en la legislatura socialista, “parecía una línea de metro, ahora lo han convertido en una catacumba. Allí no va nadie, ni siquiera los que cobran”. Además adelantó que “no voy a gastar energías haciendo auditorias, ni rebuscando facturas en los cajones para sacar las vergüenzas”, refiriéndose a las primeras actuaciones del equipo de Lobato cuando llegó a la Alcaldía en 2011.

Propuestas realistas
Ramírez Morán adelantó que su programa electoral estará compuesto por propuestas realistas y está dispuesto a pactar, a dialogar y a llegar a acuerdos con unos y otros. No en vano recordó que en el año 2000, cuando accedió a la Alcaldía, su primera obra fue la rehabilitación de la casa cuartel de la Guardia Civil. “Fui a Madrid a negociarla con el ministro del Interior de entonces, Mariano Rajoy”. Desveló que con argumentos consiguió traerse la financiación suficiente para conseguir esta primera reforma.

Chema Ramírez habló del modelo de ciudad que tiene pensado para Almendralejo, a la que quiere poner de nuevo en el mapa regional como ciudad de referencia. No en vano, los alcaldes de Don Benito, Villanueva y Mérida reconocieron que se fijaron en su gestión para relanzar sus poblaciones.

El alcalde de la capital extremeña, Antonio Rodríguez Osuna, le tendió la mano para trabajar en un futuro entre los dos municipios, para establecer “sinergias” y proyectos comunes, como los relacionados con el enoturismo. Algo que, aseguró, no había podido hacer en estos últimos años con el alcalde José García Lobato. Una línea que también siguió, Guillermo Fernández Vara, quien se lamentó de no poder haber trabajado más entre las dos administraciones puesto que cada vez que asistía a un acto público en la ciudad “ha sido para recibir críticas”.

Fernández Vara se lamentó de o poder haber trabajado más entre las dos administraciones 

Ramírez Morán tuvo palabras para sus compañeros de la agrupación local, para el grupo municipal que ha estado en la oposición estos cuatro años, y para su compañera Piedad Álvarez, a quien le reconoció su labor al frente de la misma. Pero si alguien estuvo presente en sus palabras fueron su padre y su madre. De su progenitor indicó que había aprendido la vocación de servicio público; de ella, que mantiene en su mente las palabras que le decía domingo tras domingo cuando estudiaba en la universidad “sé bueno, honrado, responsable y trabajador”. Algo que quiso comprometerse con ella a cumplirlo.

El socialista señaló que un alcalde es como un padre para el pueblo y por esto “no puedo abandonar a mis hijos adoptivos”. En este sentido, Fernández Vara subrayó que “cuando votamos elegimos a quién le damos la llave de la casa que compartimos, de las calles, de lo público. Chema es un tipo al que yo le dejaría las llaves de esa casa común”.