Rita Asuar, psicóloga y psicopedagoga. Foto: ©Almendralejoaldía

La psicóloga y psicopedagoga Rita Asuar imparte el miércoles, 13 de febrero, a las 16.15 horas, en el colegio concertado Ruta de la Plata, una charla sobre la importancia del juego de mesa en la educación, organizada por la AFA. Bajo el título “¡A divertirse! El juego de mesa en la familia y la escuela” hablará sobre los beneficios del mismo para los niños y los valores y emociones que se trabajan a través de él de forma divertida.

El centro, además, ha creado una ludoteca para la hora del recreo, en la que quieren potenciar los juegos de mesa entre los niños que no les apetezca salir al patio y opten por una actividad más calmada, pero igual de divertida. También están comenzando a utilizarlo como metodología activa dentro del aula. No es el único colegio que lo hace, puesto que el Santo Ángel ha llevado a cabo un escape room en el que han participado estudiantes de todos los centros educativos de Almendralejo.

-¿Cuál es el objetivo de esta charla?
-Para los profesores, explicarles cómo se pueden utilizar los juegos de mesa para aprender y para trabajar determinados aspectos. Tenemos que conocer qué es y qué beneficios tiene en la educación de nuestros hijos. Muchas veces lo posponemos y lo dejamos para lo último. Se termina el día y no hemos jugado, y es fundamental.

-¿Juegos de mesa tradicionales u otros novedosos enfocados al aprendizaje?
-Actualmente existe una oferta de juegos enorme, con el apellido educativo o no. Pero el parchís, la oca, las cartas, los podemos utilizar porque los tenemos en casa y no echamos partidas con los niños. La ludoteca que ha puesto en marcha el Ruta tiene otros, como el Dado Zombie, que son rondas cortas, para que puedan aprovechar los recreos, y son muy dinámicos y activos. El juego de mesa es para divertirse y a raíz de ahí podemos extraer distintos aprendizajes.

«Aprenden respeto, normas de juego, comunicación, guardar los turnos y frustración»

-¿Cuáles?
-Sobre todo lo que más se desarrolla es la sociabilización. Aprenden respeto, normas de juego, comunicación, guardar los turnos y frustración. También las habilidades cognitivas como la motivación, la atención y memoria.

-Todo eso sin darse cuenta.
-Exactamente. Lo hacen jugando. En un entorno distendido y de manera implícita. Es muy importante que no los cortemos para corregirles. Se trata de reírnos y pasarlo bien.

-¿El juego debe tener su momento o hay que introducirlo en el aula?
-Las dos cosas. El juego debería estar presente cada día en las aulas. Se puede utilizar el juego para trabajar la numeración, multiplicaciones, la rapidez… a partir de ahí lo enganchamos con la explicación matemática, por ejemplo. Hay muchos colegios que ya lo están introduciendo como metodologías activas. Son muy beneficiosos. Y no siempre son competitivos, también colaborativos. En los que todos aportan para llegar a un objetivo final.

-¿Los juegos nunca han estado en las aulas o se han ido perdiendo poco a poco?
-Normalmente están hasta Infantil. En Primaria se cambia: la distribución del aula, la seriedad, los colores son distintos… Los juegos y los libros tienen que estar disponibles desde que nacen hasta su vida adulta. Cuando lo introducen en su día a día de manera natural, en casa o en el colegio, no son una interferencia para el aprendizaje, sino un plus. A veces lo que necesitamos es eso, reírnos un ratito, desestresar, y ya se sentarán después mejor a hacer los deberes.

-¿Requiere una formación del profesorado?
-No requiere una formación específica porque todo hemos jugado, sabemos reírnos y pasarlo bien. Pero para hacerlo de forma sistemática y que no suponga una pérdida de tiempo, sí hay formaciones.

Padres
-En cuanto a los padres. ¿Cómo lo hacemos?
-En la charla, además de explicar esto con más detalle, lo que vamos a hacer es jugar. Hay que jugar siempre. Estamos muy centrados en el mundo de adultos con tiempos, normas, horarios, no molestar… Pero es que los niños felices son ruidosos, no entienden de tiempos ni horarios. Si desde que nos levantamos hasta que nos acostamos somos capaces de meter juegos, con canciones, bailes para activarlos o desestresarlos, es fundamental. Pero es para pasárselo bien, eso hay que tenerlo muy claro. Tiene que ser distendido.

«Cuando nosotros somos capaces de enseñarles lo divertido que es un juego de mesa, ellos irán matizando ese uso de las tecnologías»

-¿Las nuevas tecnologías (tablets, móviles, pizarras digitales) han ido desplazando al juego de mesa?
-Más que desplazar ha evolucionado, y tenemos que aceptarlo porque sería absurdo rechazarlo. Los pequeños tienen que aprender su uso. Cuando nosotros somos capaces de enseñarles lo divertido que es un juego de mesa, o ir a jugar al parque, ellos irán matizando ese uso de las tecnologías. Es imposible que no quieran jugar nunca con la tablet o el móvil, porque además nos ven a nosotros. Tenemos que encontrar un equilibrio. Lo que sí hay que recuperarlo, porque nos estamos encontrando con niños que nunca han hecho un puzle, que es una herramienta para trabajar la atención, la coordinación y el desarrollo psicomotor.

-¿Es mejor dejarles jugar solos o con amigos, o nosotros con ellos?
-Podemos combinarlo. Cuando vienen amigos o primos a casa pueden jugar ellos y es interesante ver cómo ponen las normas, si las respetan, se las inventan, cómo se ríen… pero también es muy interesante que juguemos con ellos. Porque podemos trabajar emociones y frustraciones. Cuando pierden, en ese momento no, pero más tarde sí podemos preguntarle: ¿qué te pasó antes? A raíz de ahí podemos sacar conversaciones muy interesantes.

-Desde tu experiencia en el centro Imaginaterapia, ¿cuáles son los problemas a los que en estos momentos se enfrentan los niños de Almendralejo?
-Depende de las edades. Pero estamos empezando a tener, a partir de los ocho años, niños que utilizan tablets, pero con juegos inadecuados para la edad. El famoso Fortnite, donde se matan a personas, altamente adictivo. Cada vez hay niños más pequeños jugando a este juego, que es de guerra. De hecho ya hay asociaciones trabajando en la deshabituación del mismo. Hay muchos que quedan para jugar en línea. El peligro no es sólo que pasen más horas, sino que puede acceder cualquier persona, que no sabemos quiénes son ni qué están hablando con nuestros hijos. Tenemos que tener mucho cuidado, y más que capar, mucha comunicación para saber lo que hacen, y ofrecer alternativas.