La recaudación del primer año fue de 50 euros. A punto de concluir el segundo trimestre, ya han superado los 1.200 euros que ya consiguieron el pasado curso. Es el crecimiento exponencial del mercadillo solidario que desde hace tres cursos abre cada viernes en el CEIP Ortega y Gasset durante los dos recreos. Objetos de segunda mano y manualidades hechas con material reciclado se venden a los alumnos, con precios que oscilan entre los diez céntimos y los dos euros, como máximo, y cuya recaudación se entrega a una entidad sin ánimo de lucro y que trabaje por una buena causa.

La encargada de exponer todos los artículos en una mesa es la auxiliar técnico educativo (ATE) del centro, Pilar Suárez. Ella explica a Almendralejo al día que la idea surgió de un grupo de amigos de segundo de Primaria en el curso 2015/2016. Algunos alumnos comenzaron a intercambiarse cosas que ya no utilizaban, por un precio simbólico que debían pagar los compradores. El centro les sugirió que lo expusieran al resto de compañeros y que lo recaudado se destinara a un fin social. Aceptaron.

El primer año recaudaron 50 euros que donaron a Cáritas, el año pasado 1.200 euros que repartieron entre tres causas sociales

Colocaron todo lo que tenían, y más objetos que les fueron donando, en las escaleras que se ubican en el patio y que dan acceso a las aulas. El primer año consiguieron 50 euros que llevaron en mano a Cáritas.

El segundo año se hicieron con más productos para vender, y el cierre de las ventas ascendió a 107 euros. Más del doble. El año pasado Pili tomó el mando y además de lo que los alumnos traían de sus casas, ella misma comenzó a fabricar diferentes cosas como horquillas, regalos para días señalados, como el de la Madre, para el que ya tiene listos más de 500 regalos que pueden comprar voluntariamente cada niño; y otras manualidades que se le ocurría y para las que saca tiempo en su casa cada tarde. Este año en para el Día del Padre han contado con la ayuda de una antigua alumna, Isabel Rama.

Entrega del dinero recaudado a un miembro de ADMO. Foto: ©Almendralejoaldía

Cualquier empresa quisiera multiplicar sus beneficios como lo hizo este mercadillo solidario. De 107 a 1.200 euros, que repartieron entre Cáritas, Cruz Roja y las monjas de Santa Clara. Una cantidad que este año rebasarán pues, apenas ha concluido el segundo trimestre, ya la han superado. Así, han vuelto a diversificar sus donaciones y además de Cáritas, han colaborado con asociaciones como la del centro de día de Alzhéimer, y el pasado viernes entregaron su cheque a la asociación para la Donación de Médula Ósea (ADMO) y para la Asociación de familiares y enfermos de Parkinson de Almendralejo (AFENPAL).

No porque el mercadillo abra cada viernes puntual a las 11.15 horas, llama menos la atención a los chavales que se agolpan para conocer cuáles son las novedades de la semana. Todo lo que se expone al público está en buen estado, incluso sin estrenar. Pañuelos, bolsos, anillos, juguetes, figuras decorativas, puzles, libros de cuentos, cinturones, peluches, relojes etc. Familiares y amigos de la comunidad educativa ya saben de su existencia y colaboran con lo que pueden, incluso con merchandising como útiles libretas o bolígrafos de casas comerciales.

Venden todo tipo de objetos de segunda mano y manualidades hechas con material reciclado

También los propios alumnos. Apoyados en su proyecto educativo de “Superhéroes”, muchos de ellos se convierten en “Superhéroes solidarios” con la aportación de juguetes o cualquier otro enser al que quieran darle una segunda vida porque en casa ya no utilicen. “En Infantil han venido clase por clase y les he explicado en qué consiste el mercadillo y cómo pueden ayudar ellos”, cuenta la ATE. Con sus aportaciones hacen que estén en constante renovación.

El departamento de Educación Física se ha unido con la fabricación de juegos con materiales reciclados, como lapiceros de botellas de plástico o un “atrapabola”. También han convertido las pelotas de tenis en simpáticos emoticonos para adornar cualquier escritorio, con un tapón de botella como base. Tanto ha llamado la atención que regalaron algunos “atrapabola” para los usuarios del centro de día e incluso cestas punta, con los que trabajan su coordinación oculo-manual, praxias (movimientos voluntarios), atención y concentración.

“Yo siempre les digo a los alumnos que primero el bocadillo, y lo que sobre para comprar”, señala Pili. Y es que los viernes no sólo se celebra un mercadillo en el Ortega y Gasset, sino dos. El otro destinado a la venta de bocadillos y dulces caseros. En este caso el desarrollo y los beneficios se destinan a la producción del musical que cada año pone en escena el colegio. Si el año pasado fue “Hero, nació un campeón”, en este curso será Tarzán.