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Todo es según el color del cristal con el que se mira

Con toda seguridad más de una vez nos habremos dicho: «hoy me he levantado con el pie izquierdo», o hemos tenido la sensación de que el día será un “mal día”, o todo lo contrario, que el día que se presenta será estupendo. Hay ocasiones en las que no tenemos ganas de nada y otras en las que nos comeríamos el mundo, con deseos desmesurados de disfrutar. Son sensaciones poco claras, muy diluidas y de las que nos cuesta encontrar una causa, un por qué.

Todas estas “sensaciones” están relacionadas con nuestro estado de ánimo que no es más que una respuesta emocional, relacionada con las situaciones que vivimos y que sentimos a diario: el frío, el calor, el ruido, un ambiente tranquilo, nuestro estado físico, una buena noticia o una mala, un fracaso o una victoria, un problema no resuelto, el diálogo interno que mantenemos con nosotros mismos, el cansancio físico y/o mental, nuestra autoestima… son factores que influyen y determinan nuestro humor, nuestro sentir, y nos animan o nos desaniman.

Nuestra realidad también se ve transformada según nuestro ánimo. Así, cuando nos sentimos irascibles parece que el entorno confabula en nuestra contra para enfadarnos más, y cuando estamos especialmente cansados nos da la sensación de que la tarea aumenta y se nos acumula.

Hay un famoso poema de Ramón Campoamor que dice:
“Y es que en el mundo traidor/ nada hay verdad ni mentira:/ todo es según el color/ del cristal con el que se mira”.

Basta tener el ánimo decaído para ver el día gris aunque el cielo no tenga nubes, y basta ver el día gris, para que esa tarea que tenemos entre manos nos salga mal, y basta que la tarea nos salga mal, para que nuestro ánimo decaiga aún más. Es como el pez que se muerde la cola.

“Todo es según el color del cristal con el que se mira”. Vivimos en un día gris y mientras, el sol brilla con fuerza en el cielo. A diferencia de las emociones, que son mucho más intensas, menos duraderas e innatas, los estados de ánimo podemos cambiarlos y adaptarlos de forma saludable.

Elegir el estado de ánimo correcto puede ayudarte a controlar cualquier situación en la que te encuentres y es una de las habilidades de las personas que poseen inteligencia emocional.

Para ello:
-Busca un lugar tranquilo y dedícate un ratito a pensar cómo tienes el ánimo. ¿Estás en calma, enfadad@ o decaíd@?¿Estás cargad@ de energía?
-Procura identificar por qué. ¿Has dormido bien o mal? ¿Has recibido una mala noticia? ¿Te ha salido mal o bien un examen después de estudiar mucho? ¿Has recibido alguna crítica o adulación? ¿Sientes que tu aspecto es horrible o te sientes más guapa que nunca? ¿Ha sido un día de intenso trabajo? ¿Le das demasiadas vueltas a esa historia? ¿Sientes que no serás capaz de hacer esa tarea? ¿Te sientes pequeñ@? ¿Estás hart@ de esa situación que no cambia?
-Una vez identifiques por qué te encuentras con ese ánimo, puede llegar la mejor parte y es que “te darás cuenta” de lo que te pasa y podrás iniciar el cambio.

Darte cuenta es, por tanto, tomar conciencia de nuestros problemas y también de sus posibles soluciones, de las emociones que experimentamos o de nuestros pensamientos; es casi un acto de revelación que suele ocurrir de pronto o tras un trabajo continuo. Es aquello que nos permite seguir avanzando.

“El color del cristal con el que se mira”, nuestro estado de ánimo, tiene múltiples y variados colores y aprender a ajustar el color a cada momento será signo de salud mental.

Que sintáis bien vuestros momentos, son únicos y, que en la medida de lo posible, os sintáis divina-mente.

Buen día.