Hoy la OMS establece el Día Mundial de la Salud Mental bajo el lema “Educación inclusiva. Salud positiva”

Las personas con enfermedades mentales aún están estigmatizadas en la sociedad. En su normalización e inclusión trabajan desde Adafema

Catherine Zeta-Jones. Beyonce. Elton Jonh. Wynona Rider. Famosos. Ricos. Con una carrera brillante. No son sólo los puntos que tienen en común estas cuatro celebridades. También sus enfermedades mentales. Trastorno bipolar. Depresión. Bulimia. Cleptomanía. Personas en la cima a las que, sin leer el reverso de su presentación, cualquiera podríamos querer parecernos. O admiramos.

Normalización. Inclusión. Educación. Son palabras y deseos que están muy presentes en la vida de las personas con problemas de salud mental. También “estigma”. Los cambios en las diferentes edades de la vida, las situaciones difíciles, las drogas… pueden ser desencadenantes de enfermedades como la esquizofrenia o el trastorno bipolar. La detección, la asimilación, medicación y la ayuda de profesionales como los que trabajan en Feafes-Almendralejo Adafema son fundamentales para llevar una vida “completamente normal”.

“Los viernes vamos a desayunar, tenemos un club de lectura los jueves. Cocinamos. Confeccionamos los disfraces de carnaval. Actividades que cualquiera podemos hacer un día normal, para ellos son extraordinarias”, cuenta la trabajadora social de la asociación, Elena Álvarez. Y es que el rechazo social aún está presente. Muy presente. Pero ella insiste en que son personas que pueden mantener una vida absolutamente normal, con trabajo, con amigos, con reuniones… sólo hay que darles una oportunidad. Considera que el desconocimiento sobre las enfermedades mentales esta instalado de forma negativa,  y cómodamente, en el imaginario colectivo.

“Se piensa que son personas locas, que viven en una alucinación o delirio constante. Eso no es verdad. Les tienen miedo. Y se confunde con una discapacidad intelectual”, pero Álvarez aclara que no tiene nada que ver, a pesar de que la mayoría de usuarios de este centro tienen una discapacidad superior al 65 por ciento.

Programas y necesidades
Cuando se detecta la enfermedad mental, el paciente ya ha dado la cara con algunos síntomas que pueden hacer que pierdan todo lo que les rodea. Años después, estabilizados, tienen que empezar de cero. Una ardua tarea para lo que Adafema pone en marcha su programa de habilidades sociales, en el que participan entre 20 y 25 usuarios de todas las edades, la mayoría hombres, entre 25 y 60 años. Uno de los dos con los que actualmente cuentan con financiación regional para llevarlo a cabo.

El otro para el que han recibido una ayuda, hasta finales de año, es el de asistencia en domicilio. Una persona visita en casas particulares a enfermos que aún no han dado el paso de ir al centro. “Quienes están aquí lo hacen voluntariamente, y son perfectamente conscientes de que tienen una enfermedad y saben lo que tienen que hacer para estar bien”, explica la trabajador social.

Todos tienen una medicación a la que son puntuales. “Aquí tenemos personas que no han tenido recaídas en 30 años”, apunta Elena. Sin embargo les cuesta encontrar trabajo e integrase en una sociedad que, la mayoría de las veces, les cierra las puertas. Por este motivo les gustaría contar en el centro con un programa laboral, pero no le han aprobado ningún proyecto. Son una asociación modesta y les cuesta encontrar sostenes financieros que les agarren de la mano en esta labor.

Las actividades de hoy se celebran en Badajoz con una marcha y un acto central con experiencias de usuarios y familiares 

Pero hoy es un día de fiesta para ellos. También de reivindicación. Hoy la OMS establece el Día Mundial de la Salud Mental bajo el lema “Educación inclusiva. Salud positiva”. Tienen organizado un programa en Badajoz donde realizarán una marcha por la salud mental, y un acto donde se leerá un manifiesto. En el evento central participarán personas y familiares con experiencia propia en este tema. Como toda fiesta, la costumbre determina finalizarla con un ágape.

Un alto en su camino que pretenden seguir recorriendo sin descanso. Continuarán con las charlas, fundamentalmente a jóvenes. A quienes les ponen como ejemplos algunos de los famosos inicialmente mencionados. No sin el asombro de los oyentes. Son dos usuarios con enfermedad mental quienes mantienen un contacto directo con ellos en las aulas. Porque como subraya Elena, “quienes mejor pueden dar una imagen real de las enfermedades mentales, son ellos mismos”.

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