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Ventas de Navidad: moderado optimismo

Paqui Viera, de Añquimia; Paco Castilla, de Chambra; campaña solidaria en El Zamorano junto con Cruz Roja y Cáritas

Tras el Black Friday o la shopping, las tiendas se preparan para su época del año más fuerte 

Que la Navidad es la fecha del año en que los comerciantes hacen su agosto es un axioma. Pero que las ventas han descendido notablemente con los años de la crisis, y a muchos comerciantes les está costando recuperarse, también. La campaña de Navidad se presenta prudente, ansiosa y levantado cabeza. Un moderado optimismo flota en el ambiente comercial. La libertad de las ofertas durante todo el año, el Black Friday, la shopping night o la venta on line son algunos de los hándicaps de las tiendas de barrio, las de toda la vida, las que conocen al cliente, pero que cada día cuesta más abrir mes tras mes.

En las calles más comerciales de Almendralejo, las franquicias han ido haciendo acto de presencia poco a poco. Han llegado para quedarse. Primero fue Spingfield, le siguió Stradivarius y la última en asentarse, Mango. Algunas tampoco han aguantado como Blanco o Breshka. Igual que pequeños comercios que de un día para otro vemos en liquidación. Actualmente uno de la calle Francisco Pizarro la tienda Alegría tira sus precios entre cinco y veinte euros.

Paradójicamente, hace no más de un mes se colocó junto a ella otro local de venta de ropa con un precio único de 10 euros. Imposible competir con eso. Los consumidores buscan el ahorro en todos los artículos de necesidad, en la ropa también. Aunque Paco Castilla, dueño de Chambra, analiza que la ropa ha pasado a un quinto o sexto plano. Hemos cambiado de prioridades. “Primero está la comida, la vivienda, la tecnología, los viajes, ocio…”, que, cuenta, han adelantado a lo textil.

A golpe de click

Esta tienda de ropa de hombre exclusiva tiene una clientela fija, pero Castilla se muestra pesimista ante las amenazas para el pequeño comercio “Internet nos está haciendo mucho daño”, y añade que sobreviven gracias a los trajes de ceremonia, que la gente aún no se arriesga a comprar a golpe de click.

“Los comercios pequeños, regentados por una o dos personas, estamos condenados a desaparecer. Nosotros somos la última generación. Para mi hija no quiero esto”, afirma tajante. En su tienda jerseys modernos, trajes impecables, calzado exclusivo, corbatas y pajaritas diferentes. La ropa supone un regalo casi imprescindible en cualquier casa, y para estas tiendas, las ventas de Navidad suponen el 25 por ciento de las ventas de todo el año, según la Organización Empresarial del Comercio Textil (ACOTEX).

“Los comercios pequeños, regentados
por una o dos personas, estamos
condenados a desaparecer»

Lo que está expuesto en cualquier tienda son artículos comprados desde el año pasado. Paco ya tiene guardada la mercancía de verano, y ahora encargará la del invierno que viene. Compran con un año de antelación. “Hacemos una previsión estimada, pero si no vendemos, no podemos hacer nada”.

Y es que una campaña puede venir mal dada por muchos factores ajenos a los comerciantes. Como por ejemplo el tiempo. Las altas temperaturas hacen que la venta de artículos de abrigo baje considerablemente, o incluso que llegados una fecha, ni se vendan. Por lo que habría que bajar sus precios en las rebajas, con la consiguiente pérdida de ganancias.

Otros, como Paco de Vega, de El Zamorano, considera que “hay que adaptarse a las circunstancias”, y que las ventas están siendo buenas. “Ahora vienen los días fuertes”, apunta. La semana que viene y sobre todo la semana previa al día de Reyes son las que el comercio vive su punto álgido.

Días en los que la gente sale a la calle movida por la necesidad de compra. Igual que los viernes de noviembre como el Black Friday y la Shopping. Cada uno lo vivió de una manera: mientras que el dueño de Chambra cree que perjudica a las ventas posteriores, Paco de Vega sigue pensando que es una “adaptación” al medio, y que “al fin y al cabo son ventas”. Una postura diferente a estas dos es la que adoptó Alquimia. No se sumaron a los descuentos. El motivo: “por respeto a nuestros clientes”, explica Paqui Viera. Aún así el balance fue muy positivo y ambos días cerraron más tarde de lo habitual. “No nos parecía bien que un artículo costara un día más barato que el día anterior. O para ser justos tenías que hacer descuentos toda la semana. Así que decidimos que seguíamos con nuestros precios hasta las rebajas”, subraya.

Paqui cuenta que la forma de enfrentarse a la crisis en su tienda ha sido comprando más mercancía. “Si quieres vender más, tienes que ofrecer más”, asiente. No han cambiado la calidad de sus productos, sino que han aumentado la cantidad. Y les ha funcionado.

“Si quieres vender más,
tienes que ofrecer más”

Pese al optimismo de algunas tiendas, todos coinciden en que las ventas, con respecto a valores de antes de la crisis han descendido un 50 por ciento. Y aunque ha habido repuntes siempre ha sido sobre ese dato. Poco a poco empiezan a levantar cabeza y ésta es una buena época. La estadística de ACOTEX cifra en 15.850 millones de euros el año 2013, el más bajo desde 1997. So embargo la línea estadística comienza a remontar en el ejercicio siguiente. En el 2016 la facturación del comercio textil a nivel nacional fue de más de 18.000 millones de euros.

Incentivar las compras

Para incentivar el comercio se llevan a cabo diferentes actividades. Hace unas semanas la Asociación de Empresarios del Centro, ASEMCE, anunciaba la venta de 15.000 papeletas a un euro. El premio, un coche. Los comerciantes también podían regalarlas a sus clientes dependiendo del importe de la compra. La suerte está servida.

Otra iniciativa es la de El Zamorano. Unida a la solidaridad, quieren descontar, hasta 80 euros, el importe de prendas usadas que se lleven a su establecimiento. Se tasará y la cantidad establecida se le restará del importe de la compra. La ropa usada que recolecten se destinará a Cáritas. El canje también puede ser por juguetes. Estos se donarán a Cruz Roja y su campaña “Ni un niño sin juguetes”. La entidad los recoge y se les hace entrega a los niños el día de Reyes. Quieren que cada uno de ellos reciba al menos dos regalos.

De esta forma arranca una semana de compras, regalos, caprichos y veleidades, pero también de solidaridad y buenos deseos en la que, la intención es que todos salgan ganando.