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Vuelta a la rutina

Tras el parón veraniego, cuesta volver a la rutina, ¿verdad?

Atrás quedaron las largas tardes ociosas en que hemos podido desconectar y disfrutar de la familia y amigos en lugares a los que deseamos volver pronto. La anarquía se apoderó gustosamente y sin que nadie lo impidiera de muchas de nuestros hogares y voluntades. Nos derrotamos a nosotros mismos permitiéndonos vulnerar cuantas reglas y normas regían durante el periodo lectivo, pero…

Hemos de volver a poco a poco a enfrentarnos a todo aquello que nos espera en el nuevo curso; volver a ver a los compañeros, conocer a un nuevo profe quizá, las actividades extraescolares, el encuentro con el estudio…

Supone, casi, un “chapuzón de realidad” tal, como el que nos dimos una vez acabado el colegio en junio y hemos de hacerlo progresivo y paulatino de modo que nos permitamos adaptarnos cada uno a nuestro ritmo.

Del mismo modo en que todos aprendemos de modo diferente, tenemos una forma diferente de volver a aquello que nos ocupará durante los próximos nueve meses. El sueño y los horarios de alimentación serán un factor determinante para que todo fluya como debe. Necesitaremos descansar adecuadamente y respetar horarios que nos hagan afrontar la jornada de clases y actividades culturales, de deporte y ocio que nos propongamos para este curso escolar.

Cada cual, en su centro educativo, vivirá numerosas experiencias y momentos que lo harán ser el mejor de los cursos. Todos, mayores y pequeños, familias, alumnos y maestros, necesitamos una motivación, resida donde resida. Hemos de encontrarla juntos para poder conseguir nuestras pequeñas metas. Debemos proponernos diferentes etapas y objetivos corto plazo que nos hagan sentirnos reconfortados a medida en que los vayamos alcanzando. No servirán las grandes propuestas que parecen inalcanzables de inicio ya que pueden generarnos inquietud y desasosiego. “Hoy, esta semana, o este mes” son períodos más que suficientes de tiempo para poder
realizar los cambios que deseemos.

Pensemos en que, a pesar de todo, la vida escolar tiene características cíclicas, y repetitivas, (que no monótonas), y podemos aprovechar todo ello para estructurar, organizar y planificar todo cuanto afecte a la vida de nuestro alumno – hijo. Es suficientemente previsible como para que no quede nada al azar. Aprovechémoslo, a la hora de enseñar en el colegio y de educar en nuestros hogares.

Como maestros y familia, nuestra labor siempre estará en buscar ese extra de motivación e interés que les lleve en la vida a aprender de forma natural, lúdica y atractiva. En definitiva, hemos de hacer, como diría el neuropsicólogo don Francisco Mora, “que los niños aprendan desde lo que nosotros les enseñemos y no simplemente aquello que les enseñemos”, que sean capaces de hacer suyo el aprendizaje para que puedan aplicarlo a otras situaciones y momentos de su vida. Esa será verdaderamente nuestra tarea como maestros y familia.

Comenzamos, sí. Cada uno de forma y manera distintas. Todas válidas siempre que nos dejemos la piel en ello. De lo contrario, habremos fracasado de inicio.

Brindo por todos aquellos que pongan lo mejor de sí en este nuevo curso.
Brindo por cuantos busquen nuevas formas de enseñar y aprender.
Brindo por quienes quieran transmitir no simplemente conocimiento.
Brindo por quienes creen que aprender también puede ser divertido.